Monterrey

TLCAN, reforma fiscal y elecciones

OPINIÓN. La alta dependencia comercial de México y EUA sugiere que ante una cancelación del TLCAN es probable esperar una contracción del PIB nacional, un aumento en la inflación, la pérdida de cerca de un millón de empleos y una fuerte caída en la inversión. Sin embargo, existe otra medida que puede ser más perjudicial para México, la reforma fiscal que actualmente promueve Donald Trump.
VISIÓN ECONÓMICA
Jesús Garza
jgarzagg@gmail.com
09 noviembre 2017 9:52 Última actualización 09 noviembre 2017 9:52
Jesús Garza, director general y fundador de GF GAMMA.

Jesús Garza, director general y fundador de GF GAMMA.

El TLCAN es muy importante para la economía nacional (80 por ciento de las exportaciones del país se dirigen hacia EUA), la mitad de la inversión del país proviene de EUA y está muy ligada con el Tratado de Libre Comercio, y cerca del 30 por ciento de los empleos del sector manufacturero dependen directamente de éste.

Esta alta dependencia comercial de México y EUA sugiere que ante una cancelación del TLCAN es probable esperar una contracción del PIB nacional, un aumento en la inflación, la pérdida de cerca de un millón de empleos y una fuerte caída en la inversión. Sin embargo, existe otra medida que puede ser más perjudicial para México, la reforma fiscal que actualmente promueve Donald Trump.

La reforma fiscal estadounidense apoyada por el partido republicano pretende disminuir la tasa impositiva de las corporaciones de 35 a 20 por ciento. Con ello el gobierno del vecino país pretende que la economía se acelere, se creen más empleos y se incentive a la inversión en EUA.

Esta medida puede ser más perjudicial para la economía mexicana que la cancelación del TLCAN. Menores impuestos corporativos alentarán a empresas estadounidenses que actualmente se encuentran en nuestro país a regresar hacia EUA. Además, se desalentará a la inversión que proviene de EUA. Estas medidas provocarán una pérdida de competitividad en el país.

Ante este entorno, el gobierno mexicano deberá actuar de manera similar.

Es decir, si bien no hay mucho espacio para reducir el ISR por las presiones en los ingresos federales (30 por ciento de los ingresos tributarios provienen del ISR), es momento de pensar en una reforma fiscal integral más equitativa. El gobierno podría reducir el ISR para compensar la medida fiscal en EUA, y homologar el IVA hacia las medicinas y alimentos. Lo anterior aumentaría la base de contribuyentes, donde hoy en día solo el 43 por ciento de la población paga impuestos.

Aunque es muy improbable que esta medida se contemple en el corto plazo, es importante que el próximo gobierno lo tenga en mente.

Hablando del próximo gobierno, ya comenzarán las campañas políticas en un entorno de gran incertidumbre. Ello contribuirá con mayor volatilidad financiera y cambiaria en el país. Será importante observar los planes económicos de los diferentes candidatos, sobre todo lo relacionado con la inversión extranjera. Como México es un país con un bajo nivel de ahorro, depende mucho de la Inversión Extranjera Directa (IED) para compensar sus necesidades de inversión.

Así, se aproximan meses de alta incertidumbre y volatilidad para México.

Ante ello, el gobierno debe tener preparadas alternativas de acción para cada eventualidad, ya sea relacionado con el TLCAN o con la reforma fiscal de EUA.

El autor es el director general y fundador de GF GAMMA y catedrático en el ITESM campus Monterrey. Cuenta con un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera por la Universidad de Essex en el Reino Unido, y una Licenciatura en Economía por el ITESM (campus Monterrey).

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.