Monterrey

¿Tiene NL déficit público o sólo “presiones” de gasto?

Opinión. Un dato interesante que debe mover a reflexión, es que hace dos sexenios, el Presupuesto del Gobierno del Estado era de solo 20 mil millones de pesos, y ya andamos en más de 80 mil millones de pesos, es decir, en trece años.
COMENTARIO ECONÓMICO

MARCO A. PÉREZ VALTIER
​mperezv@perezgongora.com
23 noviembre 2016 9:50 Última actualización 23 noviembre 2016 9:52
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

De acuerdo con las reglas de la Contabilidad Gubernamental, el
concepto de “Déficit” representa, invariablemente, un sobregiro del Gasto Gubernamental, con relación a los ingresos propios presupuestales, el cual debe ser financiado con colocación neta de deuda, o con crédito de los proveedores.

El ejercicio Ingreso-Gasto que presentan nuestras autoridades hacendarias estatales al Congreso, que comprende principalmente la Ley de Ingresos y la Ley de Egresos, necesariamente deben estar balanceadas, es decir, la cantidad que pretenden gastar, debe ser igual a la cantidad de ingresos que proyectan percibir.

El asunto es que dentro de la Ley de Ingresos se consideran, además de los ingresos propios que percibirá el Estado, como los correspondientes al Impuesto sobre Nóminas, Tenencia, Refrendos,
Derechos y otros más, se incluyen también los ingresos que provendrán de la Federación, tanto por Participaciones en Impuestos Federales, como por otros conceptos, pero también se incluyen los ingresos por financiamientos, que provendrán de una mayor colocación de deuda pública neta.

Es decir, si va a haber Déficit, la propia Ley de Ingresos debe
contemplar la autorización del Congreso para contratar más deuda, e incluirse estos ingresos por financiamientos dentro de la Ley de Ingresos, y la consecuencia lógica, es que el saldo de la deuda pública se incremente.

Como todos sabemos, desde que las nuevas autoridades financieras en
el Gobierno del Estado tomaron posesión, han venido hablando de que el déficit en las finanzas públicas del Estado, al momento de tomar posesión, superaba los 9 mil millones de pesos, sin embargo, si se revisa el saldo de la deuda pública del Estado, no se corrobora esta versión.

De hecho, en este año 2016, las propias autoridades financieras del Estado se congratulaban que incluso se estaba AMORTIZANDO deuda pública, lo que conducía a un desendeudamiento neto, por lo que en realidad las finanzas del Estado estaban arrojando un SUPERÁVIT, y no un DÉFICIT, como se nos está haciendo creer.

Si el Gobierno del Estado tuviera un sobregiro de gasto sobre sus ingresos propios, la deuda pública estaría creciendo, y no sería posible amortizar deuda, como lo anunciaron nuestras autoridades hacendarias.

Esto viene a colación porque ahora, de nueva cuenta, el Gobierno del
Estado le está argumentando a los Diputados locales que no es conveniente seguir con el calendario de reducción en el cobro de la Tenencia, por el Déficit que enfrentan las finanzas estatales, el cual, como ya se argumentó, no se ve por ningún lado.

Lo que podría estar ocurriendo, es que el Estado tiene “Presiones de Gasto” para terminar obras inconclusas, como la Línea 3 del Metro y los 2 Hospitales Regionales, por lo que, de tener dinero, lo ocuparía en estos rubros de gasto, así como en otros en los que no se ha invertido,
y a esa presión de gasto, equivocadamente le llaman “Déficit”.

Un dato interesante que debe mover a reflexión, es que hace dos sexenios, el Presupuesto del Gobierno del Estado era de solo 20 mil millones de pesos, y ya andamos en más de 80 mil millones de pesos, es decir, en trece años, el gasto del Gobierno del Estado se ha multiplicado por CUATRO, cuando la inflación solo supera el 70 por ciento y el crecimiento real de la economía anda por el 35 por ciento.

Sería interesante que nuestros Diputados le pidieran al Gobierno del
Estado un ejercicio comparativo para identificar a donde se ha ido este mayor gasto, y olvidarse de mayores impuestos.

* El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.