The Fun Is In The Hang Over
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The Fun Is In The Hang Over

Nadie quiere invertir por lo que inicia la verdadera fiesta y diversión para los inversionistas oportunistas o buitres.

Opinión MTY tecnológico de Monterrey Julio Puon
25/06/2018
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El posible inicio de salida de capitales de mercados emergentes, después de la fiesta de dinero fácil, generará pánico financiero y la oportunidad de invertir a precios ridículamente bajos.

Después de la crisis de 2008, el Banco Central de Estados Unidos (Federal Reserve) junto con los principales bancos centrales del mundo (Europeo, Inglaterra y Japón) llevaron a cabo una de las más grandes emisiones de liquidez en la historia acompañadas de bajas de tasas de interés a prácticamente cero como remedio para frenar la crisis financiera y evitar que la economía mundial sufriera de más.

Como el agua, esa liquidez buscó colocarse en todos los rincones del mundo representando la oportunidad de endeudarse en USD a tasas sumamente bajas e invertir en activos de riesgos (monedas, acciones, bonos, bienes raíces, materias primas, etc.) tanto en países desarrollados como emergentes.

Evidentemente esta liquidez generó una enorme cantidad de excesos provocando que muchos activos de riesgo subieran de precio más allá de lo razonable. Empresas y gobiernos por igual, se endeudaron en moneda extranjera dado lo fácil y barato que les resultaba ante la abundancia de prestamistas. Risk on, es la forma elegante de llamar a este fenómeno.

Pero, ¿Qué sucede cuando ocurre lo opuesto? Risk off, cuando llega el aguafiesta o la realidad a apagar la música. Basta ver lo que sucedió en todas las crisis de naciones emergentes desde 1980 a la fecha. Crisis de deuda latinoamericana, efecto tequila, crisis asiática, crisis rusa, efecto tango 1.1, efecto samba… bueno, ya sabemos la historia. Ya lo dijo Mark Twain: “El banquero es un señor que nos presta una paraguas cuando hace sol y no los quita cuando empieza a llover”.

La fiesta: bajan las tasas de interés, sube la bolsa, suben los bienes raíces, suben el precio de los bonos, monedas locales se encarecen, el dinero fluye a borbotones y todo mundo presta, es decir abunda la confianza y optimismo.

Se acaba fiesta: los bancos centrales de naciones desarrolladas empiezan a retiran la liquidez e inician su periodo de alza de interés (normalización monetaria) generando una salida masiva de capitales de mercados emergentes, donde se deprecian fuertemente las monedas, suben las tasas de interés, baja el precio de los bonos y de las acciones, la misma trayectoria bajista siguen los bienes raíces, aumenta la incobrabilidad de los bancos y los impagos de gobiernos, empresas y privados se hace evidente, la confianza se vuelve miedo e invade un sentimiento fatalista. Empiezan a haber ciertos casos aislados como la Argentina y Turquía.

La resaca: las economías, los bancos, las empresas y privados restringen sus gastos, los organismos internacionales (FMI y BM), la FED y el Tesoro de USA acaparan los titulares rescatando a medio mundo, los fiesteros se arrepienten de sus pecados y acatan los actos de contrición que les imponen sus salvadores como condición por rescatarlos.

Los precios de todos los activos se encuentran sumamente castigados, muy por debajo de su valor. Nadie quiere invertir por lo que inicia la verdadera fiesta y diversión para los inversionistas oportunistas o buitres.

Contrario a lo que pensamos normalmente, estos momentos donde no hay claridad ni a un metro de distancia, representan los periodos con menos riesgo para invertir y donde se obtienen los rendimientos más interesantes.

Como ejemplo en el caso de la crisis asiática de 1997. Corea del Sur, el principal pecador por el enorme endeudamiento privado que obtuvo previo a la crisis, vio caer su mercado accionario cerca de 70 por ciento (de mil a 300 puntos KOSPI index) y tan sólo le tomó tres años en volver a su máximo previo. En cuanto a su moneda esta pasó de una cotización de de 800 won por USD a mil 700 won por USD en lo más álgido de la crisis. Diez años después de ese episodio, el USD volvió a cotizar a 850 won/USD.

Hoy tenemos presente grandes marcas coreanas en nuestra vida diaria que estuvieron a punto de desaparecer, Samsung, LG y Hyundai. A propósito el KOSPI index está en dos mil 472 puntos.

Recuerde, compre bueno, bonito y barato. Si le interesa ahondar en estos temas permítame sugerirle que lea a Carmen Reinhart, economista de Harvard especializada en crisis de mercados emergentes.

El autor es profesor del Departamento Regional de Contabilidad y Finanzas.

Opine usted: juliopuon@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.