Monterrey

Texas cambia estrategias y apunta con fuego amigo; ¿Y Usted que hará?

OPINIÓN. Autoridades de toda índole, han mostrado esos dientes y sus sentimientos discriminatorios y todos los hispanos debemos de plantearnos seriamente la pregunta de con quién, y si deseamos hacer equipo...
DESDE TEXAS...
Javier Amieva
javier.amieva@hispanicinternational.com
15 mayo 2017 7:54 Última actualización 15 mayo 2017 9:36
Javier Amieva, analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos..

Javier Amieva, analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Uno de los estados más extensos de la Unión Americana, Texas, la tercera economía de esa nación y la número 16 -calificada globalmente-, cuyo territorio formase parte de la geografía de México, hace menos de dos siglos, vuelca sus leyes contra grupos de indocumentados “y muestra los dientes” con la Ley SB4.

“Esta Ley tiene – y nos muestra- sus dientes”, dijo Pete Sáenz el alcalde de Laredo, Texas la semana pasada al fijar su posición como una ciudad que nunca ha pretendido ser Ciudad Santuario, según declara Sáenz, agregando: “que hará cumplir la Ley; la ley es la Ley; y hoy algunas acciones que en el pasado eran rutinarias hoy son letra de la Ley”.

En efecto, autoridades de toda índole, han mostrado esos dientes y sus sentimientos discriminatorios y todos los hispanos debemos de plantearnos seriamente la pregunta de con quién, y si deseamos hacer equipo, porque sin darnos cuenta, pronto podríamos estar siendo parte de equipos de empresarios, periodistas, maestros o comentaristas de grupos que promueven el racismo y el odio.

La explicación que el Alcalde Sáenz da, es cierta y es que siempre, policías y autoridades de la Ley que hacen cumplir los bandos de policía y vigilan por la seguridad de la ciudad y del municipio, han tenido la opción de llamar a las autoridades migratorias en casos de delitos cometidos en flagrancia por indocumentados, nos consta.

Así ha sido por décadas, y después de vivir por más de 30 años en la frontera se, certeramente cómo se maneja eso y en efecto las autoridades policiales son profesionales que pasan por estrictas academias de entrenamiento, la mayoría obtuvieron un título universitario en una carrera no existente en México “Law Enforcment”.

Los graduados de esta profesión estudian derecho civil penal y otras materias que les equipan con un mejor criterio y una muy buena paga que elimina en un porcentaje muy importante la corrupción; aunque en las grandes ciudades donde las mafias se infiltran en esos cuerpos del brazo ejecutor de la ley; es irremediable la corrupción.

Hoy debemos de entender que las ciudades fronterizas, de momento no tienen más remedio que cumplir con la Ley, pero debemos hacer lo necesario para que estas comunidades planteen en forma inmediata una apelación a tan discriminatorias e inhumanas leyes; quizás no en la aplicación directa y discrecional pero si en el fondo de lo que es el espíritu de esta Ley; enfrentar ciudadanos contra ciudadanos de la misma comunidad, crear espías en escuelas y comunidades sociales y expulsar a los habitantes que hoy viven donde una vez fuera su tierra.

Texas, con el regocijo del Gobernador que se preparó su propio escenario en Facebook, como adolescente enfermizo, para firmar “públicamente” en un remedo de indigencia espiritual trompiana y para, según él, llegar por los medios que más jóvenes y adeptos tienen y mostrarles su triunfo; este personaje, como otros que padecen de algún síndrome que les proporciona un sadista grado de placer saber que han ganado, de ver cumplidos sus deseos de pisotear a inmigrantes sin importar sean niños, estudiantes “soñadores” o “simplemente” estar separando familias; aunque para ello hayan tenido que hacer publicidad en sus campañas, hipócritamente abrazando a suegras y sus familiares políticos hispanos; para lograron sus sátiros fines.

Un llamado a nuestros políticos y empresarios:
Debemos de evitar dar bienvenidas a comitivas de “mexicanos” con intereses en Texas, asociaciones denominadas de “Empresarios”, “Ejecutivos”, de “incubadoras” o de “inversionistas”, como los que nos traen a estos infectos personajes, debemos de rechazarlos y replantearnos con quien debemos hacer negocios; porque podemos ser vecinos, no hay vuelta, visitarlos y hasta comprar, está bueno ¿Pero hacerlos socios?

Allá Usted, ¡El Mundo es Ancho y Ajeno!, recuérdelo estimado lector.

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.