Monterrey

Teorías de inactividad, servilismo y consecuencias políticas (Tragicomedia)

OPINIÓN. Hoy ni se ha visto resultado alguno de acciones
que un supuesto plan de promoción de mejora de la percepción de los mexicanos en Estados Unidos (EU) se promovería.
DESDE TEXAS….

JAVIER AMIEVA
javier.amieva@hispanicinternational.com
19 septiembre 2016 10:12 Última actualización 19 septiembre 2016 10:29
Esta tragicomedia en tono realista no escapa a la vocación cabaretera de Ana Francis Mor. (Cortesía)

Esta tragicomedia en tono realista no escapa a la vocación cabaretera de Ana Francis Mor. (Cortesía)

La historia de México, como la de muchos otros países, está marcada
en los tres o cuatro siglos que nos anteceden por capítulos de no nada
más de loable arrojo intrepidez, bravura y honor; sino tristemente
antecedidos por violencia, conquista y sumisión. Dice la historia de México que el 8 de Noviembre de 1519, nuestro gran y último emperador Moctezuma Xocoyotzin se encontró con Hernán Cortez y convencido por su fatalidad y los signos que los adivinos le comunicaron, de que Cortez era un dios, quizás el propio Quetzalcóatl y que ya no había nada que hacer ante el puñado de extranjeros que termino acabando con la gran cultura Azteca que había edificado el imperio de Tenochtitlan y decidió entonces llenarles de presentes.

Así después de que Moctezuma fuera avisado del desembarco de los
españoles en México, este se limitó a observar, a enviar “espías” y mantenerse informado del avance del ejército Español. El fatídico 8 de noviembre, después de no tomar ninguna otra providencia recibe en el
propio suelo de Tenochtitlan a Cortez y deslumbrado por la brillante
armadura, el color de su piel cabello y ojos azules, decide regalar y obsequiar a su visitante-conquistador por el temor inspirado en la fatalidad de un destino que le habían presagiado sus adivinos. El servilismo basado en la superstición irracional de Moctezuma quien se había distinguido por ser un brillante estadista y emperador acarreo al final consecuencias políticas que hoy, como atavismo, cargamos y sufrimos.

La teoría de la inactividad, para darle la connotación que hoy pretendo,
es el simplemente no hacer y justificar los posibles resultados a la luz de lo que después diremos: “Pues ya ni-modo”, “ya estaría de Dios”, “ ¿Pues qué podemos hacer?...” eso nos justificará ante los demás, pero también existen teorías más sofisticadas, civilizadas y hasta
convincentes como: “Respetamos las decisiones de cada nación”, “Se
trata de un concepto de autodeterminación y soberanía”; “…. ¿y qué
tal si gana?”. Así pues entre un poco la justificación que nos han enseñado el vivir con la visión de los vencidos aprendida desde Moctezuma y la mezcla con los conceptos políticos empujados por pseudo-legisladores que ven con temor que la historia pudiera repetirse, hoy “ levantan la voz a la mitad del foro” un grupo de legisladores tan valientes como lerdos para decir: “Si gana Trump, desconoceremos
el tratado de cesión de Texas… seguramente los políticos americanos están hoy temblando ante tal amenaza equiparable no solo al fatalismo histórico que nos antecede pero también ante la estupidez de que decir eso es peor que no hacer nada, es lanzar amenazas a un pueblo, es políticamente escupir al cielo… el escupitajo caerá en la cara; valiente forma de defender un punto político.

Por otro lado, altos políticos e iniciativa privada que para el lenguaje
y cometario que hoy utilizo, sería equiparable a los Tlatoanis (Tlatoque),  de la cultura Azteca, al igual que sucedió aquel fatídico 8 de noviembre de 1519, –fecha histórica que usted puede corroborar, estimado lector; en aquel entonces ni Tlatoanis, ni Pochtecas hicieron nada; les ganaron las intrigas palaciegas y el temor ante los presagios; las discusiones no trajeron más acción que permitir que Moctezuma prácticamente entregase la Gran Ciudad de Tenochtitlan al extranjero de piel blanca y cabellera dorada.

La situación y el parangón serían de opereta, como lo relato, atendiendo claro a mi íntima herencia mexicana; pero la verdad es que es una situación trágica. Hoy ni se ha visto resultado alguno de acciones
que un supuesto plan de promoción de mejora de la percepción de los
mexicanos en Estados Unidos (EU) se promovería, he visto la virtual entrega de las llaves de la ciudad como si se tratara del Penacho de Moctezuma, pero no he visto acción alguna a desarrollarse por parte de los amenazados exportadores por la campaña de Trump; claro que si ha habido “actividad” ya que si he escuchado “los comerciales” de los legisladores que han adoptado el muy novedoso slogan de “la trompada” – escuchado solo en México y no al público que debiera escucharlo--y para “acabalarla” de fregar las próximas elecciones en EU son el 8 de Noviembre.

Bueno, como le dije estimado lector, muy cómico, muy supersticioso y hasta hoy muy inactivo…Y ¿las consecuencias políticas? Pos, ya ni
modo ¿a ver qué pasa? 

* El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-EstadosUnidos.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
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