Monterrey

Tasas de interés negativas: ¿Nos debemos preocupar?

OPINIÓN. Al estar dentro de un mercado financiero global, claro que hay repercusiones y en México la impresión de recibir menos inversión estará latente.
OPINIÓN 
ACADÉMICA

TECNOLÓGICO 
DE MONTERREY


ALICIA FERNANDA
GALINDO MANRIQUE
23 mayo 2016 10:46 Última actualización 23 mayo 2016 10:50
Alicia Fernanda Galindo Manrique

Alicia Fernanda Galindo Manrique

Mucho se ha hablado de la decisión del Fondo Monetario Internacional de apoyar las tasas de interés negativas en los bancos centrales de economías europeas y asiáticas. Me gustaría aprovechar la ocasión para definir el concepto de tasa de interés y tasa de interés negativa, así como los beneficios y desventajas que se han estudiado.

La tasa de interés, por definición simplificada, es el costo del dinero. Es lo que se paga al pedir prestado dinero y es lo que se cobra al prestar dinero. En términos financieros la tasa de interés refleja la confianza que existe en que el deudor cumpla con sus obligaciones: mientras más alto sea el riesgo de impago, la institución bancaria exigirá mayor tasa de interés por asumir el riesgo. Al contrario, mientras menos sea el riesgo, menor será la tasa de interés.

Este concepto asume que la tasa de interés es positiva. Pero, entonces ¿cómo interpretamos una tasa negativa? El concepto se invierte: si alguien necesita pedir prestado dinero se le paga una compensación por solicitar el préstamo y si se tienen los fondos extras para prestar existe un pago a quien los pide prestados. Se podría ver como un “impuesto” a los depósitos.

Dos de las economías más importantes, como la zona Euro y Japón, han adoptado políticas monetarias utilizando este concepto.
Generalmente un país toma la decisión de otorgar tasas negativas para incentivar el consumo e inversión. El gasto impulsa la economía y eleva los precios, incentivando a su vez, la solicitud de crédito.

Una de las desventajas, de acuerdo con el Banco de México, es que se corre el riesgo que las personas y empresas no soliciten crédito a la banca comercial ya que se tiene la expectativa de que la tasa seguirá bajando y por lo tanto no existe necesidad de solicitar un crédito para consumo o inversión.

Cuando existe exceso de un bien, en este caso el dinero, se abarata y cuando escasea, se encarece y esto se refleja en las fluctuaciones de las tasas de interés. En el caso de las tasas de interés negativas, si el dinero se abarata una consecuencia directa es la deflación (inflación negativa) lo cual tiene el efecto de disminuir el gasto y los ahorros. Estas consecuencias son exactamente adversas al objetivo de las tasas de interés.

Cuando una empresa revisa su estructura de capital y determina sus necesidades de financiamiento, existen ciertos factores que debe tomar en cuenta en estos ambientes: capacidad de pago en el futuro, la garantía y el plazo. Éste último elemento está relacionado con la incertidumbre ya que si existen periodos de tiempo largos en la utilización del préstamo, el riesgo en el crédito aumentará y por lo tanto la tasa de interés o costo del dinero resultará más caro.

Las instituciones financieras que otorgan los préstamos en países que adoptan tasas negativas sufren un fuerte golpe: deben de considerar cuánto les costó obtener el recurso para prestar, así como los gastos operativos vinculados a la captación y también las ganancias por prestar como intermediarios financieros. Los bancos son los que pierden más con este tipo de políticas monetarias, de acuerdo con el análisis de Bloomberg, el cuál cito textualmente: “Las tasas negativas son una señal de desesperación, una señal de que las políticas monetarias han sido ineficaces y que deben explorar nuevos límites”.

De acuerdo con Reuters, el Fondo Monetario Internacional FMI estuvo de acuerdo en que algunos países adopten las tasas de interés negativas ya que ayudarían a generar estímulos monetarios extras y también incentivarían las condiciones de crédito. En opinión de los expertos, se estima que uno de los efectos será que las tasas de interés decrecerán así como también el precio de las materias primas a nivel mundial.

¿Nos debemos de preocupar? Al estar dentro de un mercado financiero global, claro que hay repercusiones y en México la impresión de recibir menos inversión estará latente. Probablemente el tipo de cambio seguirá depreciándose y el crecimiento del país será lento. No existe evidencia de que esta medida produzca beneficios a largo plazo y tampoco de cómo regresar de una tasa negativa a su efecto positivo y las consecuencias económicas que podría repercutir en la economía global.

* La autora es profesora del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey. Su correo electrónico es alicia.galindo@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.