Monterrey

Sigue el doble discurso en materia de finanzas públicas en Nuevo León

OPINIÓN. Nuestras autoridades han acuñado un nuevo concepto de Déficit, el cual incluye no solo el sobregiro del gasto, sino además un nuevo concepto que se pudiera denominar como “Presión de Gasto”.
COMENTARIO
ECONÓMICO

MARCO A.
PÉREZ
VALTIER
10 febrero 2016 9:53 Última actualización 10 febrero 2016 10:4
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

No obstante que ya se encuentran publicados los datos oficiales de la evolución de las finanzas públicas del Estado de Nuevo León al cierre del 2015, donde se consigna un superávit en el ejercicio ingreso-gasto del Estado, las autoridades hacendarias estatales mantienen una versión diferente, en el sentido de que las finanzas estatales están quebradas, como si aún estuvieran en plena campaña política.

Para conseguir esto, nuestras autoridades hacendarias manipulan la información contable e inventan nuevas definiciones que no corresponden a los principios contables, como por ejemplo, el concepto de “Déficit”.

Esto es así, porque contablemente este concepto corresponde al sobregiro del gasto sobre el ingreso propio, mismo que debe ser financiado con colocación neta de deuda pública, o con crédito proveedores.

Sin embargo, nuestras autoridades han acuñado un nuevo concepto de Déficit, el cual incluye no solo el sobregiro del gasto, sino además un nuevo concepto que se pudiera denominar como “Presión de Gasto”, el cual incluye también el gasto NO realizado, pero que de haber tenido recursos adicionales, se hubiera gastado, porque se requiere.

¿Qué se incluye aquí?, pues el dinero que se ocuparía para terminar las obras de las inversiones en proceso, como la Línea 3 del Metro, los Hospitales que se están construyendo, e incluso el gasto de mantenimiento que NO se erogó, pero que eventualmente se va a tener que gastar.

Es así, como se llega a una cifra de casi nueve mil millones de pesos de déficit para 2015, y aunque esta cifra NO se consigna en los estados financieros oficiales, los cuales arrojan Superávit, en los medios manejan esta cifra como auténtica, sin explicar cómo se integra y sin aclarar que este dinero NO ESTÁ GASTADO.

Toda proporción guardada, es como si usted, en sus finanzas personales, dijera que tiene déficit, porque el año pasado no pudo cambiar de carro, no cambió las cortinas de la casa y no se fue de vacaciones con la familia, gastos que haber tenido dinero, los hubiera hecho, y que eventualmente, en algún año futuro, los hará. Así o más maquillado?

Bueno, pues algo similar (incluso peor) ocurre con el festinado gasto en publicidad, de más de mil 300 millones de pesos que según esto erogó el gobierno del Estado el año pasado, cuando las estadísticas oficiales señalan que el presupuesto aprobado por el Congreso, este gasto era de solo 208 millones de pesos aprobados, pero que se sobregiró y se pagaron 461 millones.

Pues bueno, lo que ocurre aquí, según lo explicó y reconoció púbicamente el señor Tesorero del estado, que es llegan a esta cifra de mil 300 millones de pesos sumando también lo gastado en publicidad en TODO el Gobierno, incluyendo Organismos y Empresas como Agua y Drenaje, Red Estatal de Autopistas, etcétera, aún y cuando los presupuestos de estas empresas públicas NO se incluyen en la Ley de Egresos del Estado, y más aún, estos datos NO son públicos, pues se consignan de manera agregada con otros conceptos, que hacen IMPOSIBLE identificarlos acudiendo a fuentes de información abiertas al público.

El corolario, es que el famoso “Ahorro” de más de mil 160 millones de pesos en publicidad para 2016, resulta entonces que no es tal, ya que NO se refleja en el Presupuesto de Egresos como tal.

¿Y dónde quedó el ahorro de 6 mil millones de pesos por tan solo eliminar los moches? Las opciones son: ¿O no había moches, o se siguen dando?

* El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.