Monterrey

Sí se puede

OPINIÓN. ¿Realmente se necesita contar con los análisis de un organismo supra Nacional como lo es la OECD o devanarse el cerebro estudiando una certificación de grado internacional para darse cuenta de lo que se necesita para el desarrollo de un país?
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MIGUEL
MORENO
TRIPP
23 mayo 2016 10:58 Última actualización 23 mayo 2016 11:9
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Pudiera ser que en toda la historia de México no se había presentado una situación en la que un Secretario de Educación aplicara la ley a rajatabla a quienes la violan. Por años y felices días, venían los chantajes vía marchas en la (sin ley, ni mucho menos ordenada) Ciudad de México, las ”mesas de negociaciones” hasta que conseguían las prebendas que tenían el mágico efecto de hacer que, quienes decían que se dedicaban a dar clases, pues, se dedicaran a dar clases.

A finales de la semana pasada, con la ley en la mano, se comenzó el proceso de despido justificado a más de 3 mil presuntos profesores que al acumular más de tres días de falta injustificada en un mes, se hacen acreedores a dicha sanción.

No le debería dar gusto a nadie el mal que le sucede a otra persona. Tampoco es el caso de un “te lo dije”. ¿Qué van a hacer los maestros que les hicieron caso a sus líderes y ahora están en la calle? Bueno, antes se la pasaban en la calle, pero cobrando. Ahora no. ¿Dichos líderes les van a dar trabajo? No lo creo.

Aún así, hay que felicitar a quien cumple y hace cumplir la ley. Se llama mantener el estado de derecho y sin el cual, la inversión tanto nacional como extranjera, motores de la generación de empleo, se van a otras latitudes.

De acuerdo a la OECD, en su reporte de análisis sobre México, de Enero de 2015, cito textualmente en una libre traducción: “la amplia percepción (que se tiene de México) de corrupción, pobre gobernanza administrativa y pobre aplicación de las reglas y leyes, son problemas muy serios que detienen la inversión y promueven la informalidad”.

En la certificación Chartered Financial Analyst uno aprende que -y cito también textualmente ya que no tiene desperdicio el texto- “Adicionalmente a los requerimientos puramente económicos, la diferencia entre los países desarrollados y en desarrollo estriba en la presencia o ausencia de instituciones adecuadas que soporten el crecimiento. Dichas instituciones permiten a los países en desarrollo incrementar sus estándares de vida.”

Se refieren a que “un gobierno estable y efectivo, un sistema legal y regulatorio bien desarrollado y el respeto a los derechos de propiedad son ingredientes clave para el desarrollo económico”. (Ojo con el inútil pleito contra KIA que ojalá fuera sin jiribilla o lo que es lo mismo: sin conflicto de intereses-).

Dicha certificación también indica que la “educación inadecuada a todos los niveles es un impedimento mayor al crecimiento. Al mismo tiempo, muchos países en desarrollo sufren de la “sequía de cerebros” que se van “al otro lado”.

¿Realmente se necesita contar con los análisis de un organismo supra Nacional como lo es la OECD o devanarse el cerebro estudiando una certificación de grado internacional para darse cuenta de lo que se necesita para el desarrollo de un país? No, solo se necesita aplicar la ley y el Secretario de Educación ha quedado demostrado que, cuando se quiere y se tiene la determinación, sí se puede.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.