Monterrey

Ser o no Ser

OPINIÓN. La inversión de KIA no sería mucho en términos porcentuales, pero en términos absolutos es muchísimo dinero. En lo que se refiere al empleo, los prometidos cuatro mil empleos se incrementarían a los 58 mil empleos en la industria automotriz en Nuevo León. Ciertamente ayudan a reducir el desempleo.
Miguel Moreno Tripp
06 diciembre 2015 19:52 Última actualización 07 diciembre 2015 4:55
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KIA

KIA (Cortesía)

En el tercer acto de la obra Hamlet, de Shakespeare, el mismo Hamlet se hace la pregunta: ¿Ser o no ser? He ahí la cuestión. Esta misma pregunta nos la debemos hacer a más de 400 años de la publicación de esa obra, en pleno Siglo XXI aquí, en Nuevo León ¿Ser o no ser… respetuosos de los compromisos adquiridos?

KIA es una subsidiaria de Grupo Hyundai, incorporado en 1967 con ventas en el 2014 por más de 20 billones de dólares, con un crecimiento al tercer trimestre de este año tal que iguala prácticamente lo vendido en 2014. Cuenta con siete plantas fuera de Corea que representan dos terceras partes de su producción anual de más de tres y medio millones de unidades.

Las plantas están en China, India, Estados Unidos, República Checa, Turquía, Rusia y Brasil. Y, como todos sabemos, ahora en Monterrey.
El proceso de decisión de poner una planta en Monterrey seguramente incluyó el análisis de los flujos de efectivo que generarían ahorro: mano de obra comparativamente barata pero capacitada; base instalada de Universidades; infraestructura medianamente aceptable y por supuesto el impacto de los beneficios que le otorgó el anterior gobierno estatal.

Además de descontar la inversión y gastos incurridos, lo más probable es que incluyeran una prima de riesgo en la tasa de descuento para compensar temas como la inseguridad; pero ¿habrán incluido el riesgo de que se le echaran para atrás en lo pactado?

De acuerdo a los anuncios que se publicaron en el pasado reciente, la inversión que hará –esperemos no tener que cambiar la conjugación de ese verbo a otro tiempo- es de mil 500 millones de dólares con una generación esperada de 4 mil empleos. Para poner las cosas en perspectiva, el PIB de México para el 2014 es de mil 283 billones de dólares, de acuerdo al Banco Mundial y Nuevo León representa un 7.5 por ciento, es decir, 96 mil 200 millones de dólares.

La inversión de KIA no sería mucho en términos porcentuales, pero en términos absolutos es muchísimo dinero. En lo que se refiere al empleo, los prometidos cuatro mil empleos se incrementarían a los 58 mil empleos en la industria automotriz en Nuevo León. Ciertamente ayudan a reducir el desempleo.

¡Fuera de lugar!, gritó el CLAUT. Los incentivos ofrecidos a KIA por parte del gobierno estatal anterior, son demasiados, les resta competitividad, eso dicen. Exención de impuestos sobre la nómina, sobre el predial y un largo etcétera. Efectivamente, ayudan a unas empresas pero a otras no. Ahora resulta que se quieren quitar incentivos a la creación de empleos. ¿Le parece lógico?

El terreno en donde se localizará la planta, fue propiedad de un amigo del Ex Gobernador. No de toda la vida, sino de unos cuantos meses (el terreno, no la amistad). Según esto “por casualidad” se hizo de esos terrenos un corto tiempo antes de los anuncios públicos, a precios reducidos para revenderlos a un proyecto, perdone Usted, más bien a EL PROYECTO de inversión extranjera del Ex Gobernador. Casualidad es encontrarse un billete de 1,000 pesos en la calle. Vamos, el tener uno en las manos, prestado por unos momentos para ver que se siente, eso es casualidad. Lo otro, habría que ver si es ilegal, pero ciertamente tiene un tufo de inmoralidad que apesta.

¿Quién está mal? ¿La armadora o el gobierno anterior en el que el Kia-gate es tan solo una raya más al tigre? ¿A quien terminará por afectarle más si se echan para atrás los beneficios ofrecidos? ¿A la empresa que, de quedarse puede reducir sus operaciones y cancelar futuras expansiones? O ¿A Nuevo León? Las posibles inversiones extranjeras de otras empresas, ¿pasarían las pruebas de la tasa mínima aceptable si tienen que considerar el riesgo de que se le echen para atrás en lo pactado como en otros países populistas?

Un buen abogado seguramente encontrará argumentos jurídicos sólidos para reducir los beneficios, pero ¿también seremos capaces de encontrar los argumentos para que otras empresas vengan a invertir a Nuevo León? La pregunta pudiera ser más bien: ¿Qué delito hay que perseguir? y por supuesto, ¿qué funcionarios de la administración pasada deberían, ya, estar en la cárcel? Eso lo tendrán que contestar los abogados, auditores y demás especialistas.

Así como en Nuevo León se rompieron paradigmas al elegir a un gobernador independiente, así se debe mostrar al mundo que este es un Estado en el que se respeta la legalidad, se respetan acuerdos y se castiga a quien comete faltas

*El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Howath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.