Separación Patrimonial… ¿Y ahora qué?
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Separación Patrimonial… ¿Y ahora qué?

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Separación Patrimonial… ¿Y ahora qué?

La separación suele ser una escapatoria cuando el conflicto familiar ha escalado.

Opinión MTY empresas familiares Rosa Nelly Trevinyo- Rodríguez
11/07/2018
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Rosa Nelly Trevinyo-RodríguezFuente: Cortesía

Existen ocasiones en que las visiones de negocio son tan diferentes, los ritmos de gasto tan dispares y la ética de trabajo tan desigual, que lo más óptimo para no tener problemas familiares y empresariales es separar. Obvio, mientras la separación patrimonial se dé armoniosamente.

Lamentablemente, la mayoría de las veces no sucede así. La separación suele ser una escapatoria cuando el conflicto familiar ha escalado. Evidentemente, en estas condiciones, las negociaciones son muy desgastantes; y, si a esto le añadimos el hecho de que se bloquean los canales de comunicación y se pone por delante al abogado “Yo no voy a pactar con Ustedes, hablen con mi abogado”, la querella está cantada.

El impasse llega luego de demandas y contra demandas. La familia empresaria entra entonces en un período donde la razón comienza a imperar. Y es que, los abogados siguen cobrando, el negocio perdiendo todos están muy ocupados en disputas legales y nadie se dedica a trabajar, y la familia fomentando antagonismos.

En consecuencia, se busca la oportunidad de negociar. Así, luego de valuaciones y alegatos, finalmente hay humo blanco. Al que se va, se le corre a billetazos, el negocio queda débil y la relación familiar se fractura por años.

¿Y ahora qué? ¡A trabajar!

¿Cómo? Aquí les comparto tres acciones prioritarias que deben realizarse en paralelo:

1.- Pagar, terminar de pagar y capitalizar la empresa.

No sólo la tesorería de la empresa sufre cuando un socio se retira de una forma poco planeada y conflictiva, también padecen los bolsillos de los accionistas. Por ello, una vez que se han calmado las aguas, hay que revisar la tesorería y hacer las previsiones adecuadas para pagar, terminar de pagar y capitalizar la empresa. Así, lo primero será generar eficiencias; lo segundo, visualizar el futuro y convencer a los colaboradores del nuevo rumbo.

2.- Visualizar el NUEVO futuro y transmitirlo a los colaboradores.

Para poder remontar, hay que visualizar hacia dónde vamos, tomar las acciones pertinentes y contar una historia que cree confianza en el futuro. Para lograrlo, es requisito indispensable realizar un proceso de planeación estratégica mediante el cual se re-piense el propósito de la empresa, se revitalice el modelo de negocio, se re-estructure el organigrama (aplanarlo), se incorpore a nuevos elementos en posiciones clave y se cree una visión enfocada a la expansión nuevos productos, servicios y mercados. Igualmente habrá que invertir en I+D (nuevas fuentes de crecimiento) y en sistemas de control (ERPs).

3.- Impulsar la alineación familiar-empresarial

Como parte del proceso de reparación del conflicto familiar, es necesario ocuparse, igualmente, de la dinámica familiar. Para ello, serán necesarias sesiones de trabajo donde se desarrollen los nuevos acuerdos familiares empresariales (Protocolo Familiar) y se re-constituya el Consejo de Familia. La intención: Fomentar la integración familiar, la alineación de visiones, la capitalización de los aprendizajes pasados, el desarrollo de un mecanismo sano de resolución de conflictos y la reafirmación de la unidad y el compromiso de los miembros de la familia propietaria.

En resumen: La propiedad psicológica mal enfocada, el ego, el abuso de poder, la poca diplomacia y la ambición constituyen una receta única para el desastre. No hay familia empresaria que se mantenga unida con estos elementos sacudiendo su dinámica. Separarse patrimonialmente, no es fácil; sin embargo, a veces, es el camino más sensato.

Usted, ¿qué opina?

La autora es socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail.

Opine usted: rosanelly@trevinyorodriguez.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.