Monterrey

SAS: Facilidades para hacer negocios en México

OPINIÓN. Este tipo de iniciativas simplifica la operación y elimina barreras de las pequeñas y medianas empresas, fomenta el cumplimiento de las obligaciones fiscales y legales, y promueve el crecimiento y consolidación de nuevas empresas.
OPINIÓN 
ACADÉMICA

TECNOLÓGICO
DE MONTERREY

ALICIA FERNANDA
GALINDO
MANRIQUE
15 febrero 2016 10:37 Última actualización 15 febrero 2016 10:47
Alicia Fernanda Galindo Manrique

Alicia Fernanda Galindo Manrique

Estimado lector, como usted ya se habrá enterado, el pasado 9 de febrero de 2016 los emprendedores mexicanos recibieron una excelente noticia: Se aprobó la reforma a la Ley General de Sociedades Mercantiles, cuyo objetivo es agilizar los trámites para dar de alta nuevas empresas mediante el régimen de Sociedad por Acciones Simplificada (SAS). Este es un gran avance para el país, ya que permitirá a los emprendedores crear sus empresas a un costo “cero” y en el menor tiempo posible, aprovechando así las ventajas tecnológicas de una plataforma virtual.

Esta nueva reforma, mejor conocida como la “Ley de Empresas en un día y costo 0”, implica mejoras sustanciales para las pequeñas empresas de bajo capital, que están iniciando y que cuentan con pocos socios.

Actualmente los trámites notariales pueden tardar (en el mejor de los casos) hasta 75 días con un costo aproximado de $35,000 pesos. Una vez que el nuevo sistema esté dado de alta y esté funcionando el portal de la Secretaría de Economía (después de publicarse en el DOF se tendrán 6 meses para la construcción del portal, entrando en funcionamiento hasta Septiembre 2016), los emprendedores podrán constituir sus empresas en menos de 2 horas y sin costos protocolarios.

La Asociación de Emprendedores de México (ASEM) realizó un estudio comparativo sobre los trámites actuales versus la nueva reforma. Algunos datos y beneficios interesantes los podemos contrastar en la siguiente tabla(al final).

Revisando el panorama de competencia mundial, y de acuerdo a la publicación “Doing Business 2016: midiendo la calidad y eficiencia regulatoria” del Grupo del Banco Mundial, se analiza las regulaciones en los países para determinar qué tan fácil es abrir un negocio. Este estudio toma en cuenta factores regulatorios, desde la apertura de la empresa, el manejo de permisos, el registro de propiedades, la obtención de crédito, la protección de inversionistas minoritarios, pasando por el pago de impuestos, hasta el cumplimiento de contratos y resoluciones de insolvencia.

México se encuentra en la posición número 38 del ranking, de un total de 189 escalones, con una calificación de 73.72 sobre 100. La región de Latinoamérica y el Caribe cuenta con una calificación promedio de 59/100, siendo la más baja 35 y la más alta 78. Esta calificación fue obtenida a partir de datos de julio 2014 hasta julio 2015, de modo que México figura en una buena posición con respecto a nuestros compatriotas latinoamericanos (aunque sin duda existen áreas de oportunidad que se pueden seguir mejorando). Dentro de los países Latinoamericanos destacan Colombia y Costa Rica, que implementaron reformas regulatorias para facilitar el hacer negocios durante el 2015. Otro ejemplo es Jamaica, que empezó a facilitar la creación de negocios lanzando una plataforma electrónica que enlaza a las empresas con el sistema de administración fiscal del país, permitiendo que los contribuyentes paguen en línea sus impuestos, reduciendo así costos y tiempos.

En México, al hacer un zoom nacional dentro de este mismo reporte, se puede considerar que hacer negocios es más fácil en los estados de Colima, Aguascalientes y San Luis Potosí, tomando en cuenta al número de días en trámites de apertura de una empresa, manejo de permisos de construcción, registro de propiedades y cumplimiento de contratos. Este resultado supera ampliamente el promedio de Latinoamérica.

De acuerdo al INEGI, en nuestro país existen 28.9 millones de emprendedores informales, lo que representa el 59.9% de la población con ocupación, y que se verán potencialmente beneficiados al ser implementada la Ley SAS.

Este tipo de iniciativas simplifica la operación y elimina barreras de las pequeñas y medianas empresas, fomenta el cumplimiento de las obligaciones fiscales y legales, y promueve el crecimiento y consolidación de nuevas empresas, aprovechando las ventajas de las tecnologías de información para adaptarse a las necesidades de las MiPymes, las principales empresas generadoras de empleo en nuestro país. ¡Bien por México y por los cambios que faciliten y promuevan el emprendimiento mexicano!

* La autora es profesora del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey. Su correo electrónico es alicia.galindo@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.