Monterrey

Romero y Azhar, en la lista de los mejores lugares para cenar

Date cuenta que entras en un edificio escondido en plena ciudad: Punto central, ya tiene tiempo de existir pero pocos saben en dónde está. Parece un templo de relajación con un lago central y
música ambiental por todas partes que te invitan a quedarte
más tiempo.
Héctor López
19 marzo 2015 22:6 Última actualización 20 marzo 2015 5:0
Romero y Azhar. (El Financiero)

Romero y Azhar. (El Financiero)

MONTERREY.- Date cuenta que entras en un edificio escondido en plena ciudad: Punto central, ya tiene tiempo de existir pero pocos saben en dónde está. Parece un templo de relajación con un lago central y música ambiental por todas partes que te invitan a quedarte más tiempo.
El lugar tiene algunos buenos restaurantes que rodean este lago (entre ellos Cru, otro grande) y de los preferidos: Romero y Azhar.

En cuanto llegas al restaurante te transportas a una taberna de las buenas con una barra impresionante, una cocina abierta y una carta de vinos que está para quitarte la pena y empezar a pedir.

Sin pretensiones el lugar se volvió uno de los predilectos para comer/cenar por su propuesta de comida mexicana golosa. Dame un taco de tuétano en tortilla de barbacoa y voy adentro. Es la cocina de Alfredo Villanueva (Café Xbox). El servicio es relajado y te sientes en casa.

Aquí la cuestión es no pedir por persona, como casi en todos los lugares, es muy recomendable ir en grupo de tres-cuatro y pedir todo al centro para alcanzar a probar varios platillos.

El veredicto: platos bien ejecutados todos con grandes sabores y que al final resultan fáciles de comer (no complicados).

¿Qué pedir?

Los tacos de papada para iniciar el festín están en un nivel increíblemente alto. Son una delicia pura. Puedes comer esto cada vez que vas y no te aburren. En tortilla de maíz amarillo con papada de cerdo horneada y se vuelve cremosa en el paladar. Tienen unos rábanos encima que van bien con la grasa de cerdo.

El fideo seco, llega como segundo plato. Es una pasta de arroz con unas lajas de carne frita crujiente encima y chile seco, te ponen una nata que tienes que revolver para disfrutar todo el plato.

El arroz meloso con lechón encima se roba la plática; es la mejor combinación.

Y con qué termina.

Pedir la carta de postres es un requisito para irte del lugar sin antojo.
El postre: la bola de chocolate rellena de ganache y helado de vainilla con tierra de brownie se vuelven decadencia pura.