Monterrey

Repercusiones para el consumidor derivadas del aumento a la tasa de interés anunciada por el Banco de México

OPINIÓN. En general, se encarecerían los créditos, limitando el crecimiento de las inversiones y de los gastos en bienes duraderos. Es decir, una mayor tasa de interés, se asocia a un menor crecimiento económico.
COMENTARIO
ECONÓMICO

MARCO A.
PÉREZ
VALTIER
02 marzo 2016 9:17 Última actualización 02 marzo 2016 9:26
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

El Banco de México tiene como su principal Objetivo Preservar el Poder Adquisitivo de la Moneda, y esto se consigue manteniendo controlada a la Inflación, la cual, el año pasado fue de sólo un 2.1 por ciento, no obstante la devaluación del peso frente al dólar, la cual rondó el 30 por ciento durante el año.

Este hecho ha suscitado más de un comentario en el sentido de que este porcentaje no refleja la verdadera inflación al consumidor, y que basta con darse una vuelta al supermercado para constatar la espiral inflacionaria que estamos viviendo.

De hecho, si solo se considerara a los productos que se venden en los supermercados, principalmente alimenticios y de limpieza para el hogar, la inflación ronda el 9 por ciento, sin embargo, al incluir otros bienes y servicios que forman parte de la canasta que muestrea el INEGI, donde se incluyen servicios como los de telefonía, los cuales han reducido su precio recientemente, así como la energía eléctrica que también han bajado de precio, es como se llega a determinar el 2.1 por ciento ya comentado.

Bueno, pues otra tarea a cargo del Banco de México, es la de manejar la política crediticia, las tasas de interés, y de manera conjunta con la Secretaría de Hacienda, la política de Tipo de Cambio.

En el caso de las tasas de interés, el Banco Central determina la tasa de referencia a la cual se pagan las operaciones interbancarias, misma que de alguna manera se utiliza para otras operaciones bancarias que afectan al consumidor, como la Tasa Interbancaria (TIIE) o la tasa a la cual se que colocan los CETES, las cuales son utilizadas como tasas de referencia para el cobro de intereses.

La decisión que tomó el Banco de México, de subir medio punto porcentual esta tasa de referencia, (o cincuenta puntos base como se menciona en la jerga financiera) de manera independiente a la actuación de la FED norteamericana, por primera vez en muchos años, tiene como objetivo elevar el rendimiento financiero relativo de México, en un intento de hacer más atractivas las inversiones financieras en el país, como medida de estimulo al ahorrador extranjero que está sacando sus dólares del país.

Esta medida, al permearse a las demás tasas de interés en el mercado mexicano, originará un encarecimiento del dinero para los usuarios del crédito en México, y elevará los pagos de hipoteca, de créditos personales y de consumo, que se hayan contratado a tasa variable.

En el caso de las tarjetas de crédito, las cuales generalmente devengan intereses a tasa variable, es de esperar que reflejen este aumento, aunque si consideramos lo elevado de estas tasas, medio punto porcentual no representa un incremento que pudiera impactar las finanzas de los consumidores.

En general, a menor tasa del crédito, mayor impacto negativo, por ejemplo, en un crédito hipotecario donde se está pagando una tasa anual de interés del 8.5 por ciento, si esta tasa sube a 9 por ciento, la mensualidad a pagar subiría en casi un 6 por ciento.

Por otro lado, si las proyecciones de inflación para 2016 salieran fuera de la meta del 3 por ciento, el Banco de México debería considerar un ajuste adicional a su tasa de referencia, de quizás un uno por ciento más, lo cual incidiría en un mayor desembolso para el pago de pasivos.

Por otro lado, en general, se encarecerían los créditos, limitando el crecimiento de las inversiones y de los gastos en bienes duraderos. Es decir, una mayor tasa de interés, se asocia a un menor crecimiento económico, de ahí que el Banco Central tenga que ser cauto para no impactar la economía.

* El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.


Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.