Monterrey

Renegociación del TLC y el arma secreta de México: el petróleo

OPINIÓN. El país tiene la oportunidad de utilizar el sector energético para negociar un tratado que proteja los intereses del sector manufacturero nacional.
VISIÓN ECONÓMICA
Jesús Garza
jgarzagg@gmail.com
09 marzo 2017 9:28 Última actualización 09 marzo 2017 9:40
Jesús Garza, director general y fundador de GF GAMMA.

Jesús Garza, director general y fundador de GF GAMMA.

Recientemente el Secretario de Comercio de los Estados Unidos, Wilbur Ross, mencionó que la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) podría ser benéfico para México. La moneda de cambio que tiene México para dicha negociación es el sector energético.

Las grandes petroleras de los Estados Unidos (Exxon y Texaco) ya mostraron interés en la exploración de aguas profundas dentro de la fase cuatro de la Ronda Uno organizada por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

El mismo Rex Tillerson (actual Secretario de Gobierno de los Estados Unidos y ex – CEO de Exxon) argumentó hace un par de años sobre la oportunidad que el TLC brindaría a estas compañías ante la apertura del sector energético mexicano. Así, México tiene la oportunidad de utilizar el sector energético para negociar un tratado que proteja los intereses del sector manufacturero nacional.

La implementación de las reformas estructurales ha sido el gran laurel del gobierno actual, siendo la reforma energética la que se estimaba generaría un mayor crecimiento económico potencial en el mediano plazo (+1.5 puntos porcentuales). Sin embargo, hacia finales de 2014, los precios del crudo comenzaron a disminuir a raíz del aumento de la producción de petróleo por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en una estrategia diseñada para limitar los beneficios del “fracking” en los Estados Unidos (el precio “breakeven” del “fracking” es de 55 dólares por barril y el precio del crudo cayó a niveles por debajo de los 30 dólares por barril). Lo anterior obligó a los Estados Unidos a continuar importando petróleo de los países miembros de la OPEP.

Para México el impacto fue notable. No solo afectó a las finanzas públicas (alrededor de 20 por ciento de los ingresos federales provienen de Pemex) sino que redujo los beneficios en materia de inversión ante la apertura del sector energético a empresas privadas. Sin embargo, en noviembre de 2016, la OPEP decidió recortar su producción de crudo con lo cual comenzó un ascenso en los precios del crudo. Ello, poco a poco comienza a estabilizar las finanzas públicas y contribuye a un mayor interés sobre los pozos petroleros mexicanos.

Ante este escenario, el TLC es fundamental para las empresas estadounidenses. Históricamente, el sector petrolero mexicano estaba cerrado hacia empresas extranjeras. Con la Reforma Energética este panorama cambió. Así, las empresas del vecino país pueden aprovecharse del TLC para tener mayores ventajas y proteger sus inversiones.

En particular en lo referente a la protección de las inversiones en el sector (cláusulas de supervivencia donde se respeta el periodo de inversión propuesto) y otros beneficios regionales que otorga el tratado. Es decir, ante las perspectivas de una política comercial más proteccionistas en los Estados Unidos, México cuenta con un arma poderosa para proteger su sector manufacturero, el petróleo.

El autor es el director general y fundador de GF GAMMA y catedrático en el ITESM campus Monterrey. Cuenta con un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera por la Universidad de Essex en el Reino Unido, y una Licenciatura en Economía por el ITESM (campus Monterrey).

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.