Monterrey

¿Qué pasaría si Estados Unidos abandona el TLCAN?

OPINIÓN. Si EU saliera del TLCAN aplicarían las reglas de la Comisión de Comercio Internacional, de acuerdo a las cuales el 62 por ciento de los productos que entran a ese país desde México, estaría sujeto a algún tipo de arancel.
ENTORNO MACROECONÓMICO
Gabriela Siller
gsiller@bancobase.com
31 agosto 2017 9:56 Última actualización 31 agosto 2017 9:56
Gabriela Siller, economista.

Gabriela Siller, economista.

Durante 2016 México exportó cerca de 374 mil millones de dólares, de las cuales el 79 por ciento fueron enviados a Estados Unidos, cuyo Presidente, Donald Trump, ha amenazado con abandonar el TLCAN.

Los mercados han aprendido a ignorar las amenazas de Trump, que a principios del año llevaron al tipo de cambio nominal a un máximo histórico de 22 pesos por dólar. ¿Qué pasaría si EU sale del TLCAN?

Si EU saliera del TLCAN aplicarían las reglas de la Comisión de Comercio Internacional, de acuerdo a las cuales el 62 por ciento de los productos que entran a ese país desde México, estaría sujeto a algún tipo de arancel. Partiendo de una muestra que considera al 97.4 por ciento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos, la imposición de aranceles elevaría el costo de las exportaciones en 3.9 por ciento, suponiendo que la demanda es inelástica y que dicho costo es transferido por completo a los consumidores estadounidenses.

Ante este escenario, las exportaciones de México perderían competitividad, lo cual se ajustaría fácilmente por el mercado a través de una depreciación del peso, al menos en la misma magnitud. Así, partiendo del nivel de 18 pesos por dólar, la depreciación de 3.9 por ciento llevaría al tipo de cambio a un nivel de 18.70 pesos por dólar.

No obstante, el tratamiento arancelario y la proporción que cada producto representa del total de las exportaciones distan mucho de ser homogéneos. Por ejemplo, sólo el capítulo 87 que comprende al equipo de transporte terrestre y sus partes, en 2016 representó el 25 por ciento de las exportaciones totales a Estados Unidos, mientras que el capítulo 85 (máquinas y material eléctrico) el 21 por ciento.

Tomando en cuenta el capítulo 87, el arancel promedio ya ponderado por tamaño de la exportación de cada producto estaría cercano a 8.6 por ciento y para que las exportaciones de este capítulo no se vieran afectadas por los aranceles, se calcula que el tipo de cambio tendría que pasar de 18 a 19.54 pesos por dólar. Por su parte, para el capítulo 85 se calcula un arancel promedio ponderado de 3.48 por ciento y un alza del tipo de cambio hasta 18.62 pesos por dólar.

Al interior de cada capítulo se encuentran bienes finales e intermedios.

Para los primeros se asume que el consumidor final se vería obligado a pagar por el arancel debido a la baja sensibilidad de la demanda ante cambios en el precio, ya sea por preferencias o por tener pocos sustitutos el producto. Para los bienes intermedios la integración en las cadenas productivas de Estados Unidos y México provocaría que las exportaciones se mantuvieran al menos en el corto plazo.

Además, el efecto de depreciación del peso funcionaría como amortiguador del incremento en el precio. Con esto, el déficit comercial de Estados Unidos con México que tanto preocupa a Trump, tampoco bajaría.

Finalmente es importante mencionar que el impacto sobre el tipo de cambio nominal descrito anteriormente sería el de “equilibrio” donde se mantienen los precios promedios de las exportaciones. Sin embargo, el tipo de cambio depende de un sinfín de variables, entre las que se encuentran la especulación. Ante la posibilidad real (y no sólo amenaza vía tuit de Trump) de una salida de EU del TLCAN se provocaría una depreciación acelerada más allá del equilibrio antes calculado.

Por supuesto, que con la depreciación subiría la inflación en México y seguramente también las tasas de interés. Además, bajaría la confianza del consumidor y se generaría incertidumbre, lo que jalaría a la baja el crecimiento económico.

¿Cuál es la probabilidad de que esto ocurra? Baja, pues a Estados Unidos no le conviene dejar el tratado.

La autora es economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.