¿Qué esperar de la economía en 2018?
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¿Qué esperar de la economía en 2018?

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Monterrey

¿Qué esperar de la economía en 2018?

OPINIÓN. Existen tres riesgos importantes para la economía nacional en el 2018, EUA aprobó la disminución de la tasa de impuestos corporativa, continúa la incertidumbre sobre la renegociación del TLCAN, y se realizarán las elecciones federales.

VISIÓN ECONÓMICAJesús Garzajgarzagg@gmail.com
14/12/2017
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La economía mexicana registró un año difícil como resultado de un entorno externo adverso, de la estrepitosa caída en la producción de crudo y el desplome de la inversión en construcción pública. Aún así, se espera que la economía real crezca 2.1 por ciento anual este año (según la última encuesta de Banamex) y que se expanda en 2.3 por ciento el próximo año. Estas tasas de crecimiento son insuficientes si consideramos que la población en México crece en promedio 1.4 por ciento según los últimos datos del Banco Mundial. ¿Qué esperar para el 2018?

Primero, la tasa de inflación este año se elevó llegando a 6.5 por ciento según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). Ello fue resultado del aumento estructural de los precios de las gasolinas y del traspaso observado de la depreciación acumulada (desde finales de 2014) del peso hacia los precios al consumidor. Estos altos niveles en los precios al consumidor continúan restando poder adquisitivo a las familias, efecto que ya se observa en la desaceleración del sector de los servicios en el tercer trimestre del año. Las buenas noticias son que a partir de enero se eliminará el efecto adverso del gasolinazo y, que aún y con la incertidumbre financiera en el país, el tipo de cambio ha experimentado una apreciación a lo largo del año. Esto último contribuirá a una menor inflación en el rubro de bienes y servicios. Se estima que la inflación se ubique en 3.8 por ciento el próximo año.

Segundo, el motor de crecimiento del país continuó siendo el consumo privado que observó un promedio anual de crecimiento de 3.2 por ciento al segundo trimestre del año. Además, el empleo formal continuó expandiéndose fortaleciendo el mercado laboral. Sin embargo, como vimos anteriormente se espera una desaceleración por las presiones inflacionarias percibidas durante el año. Para el 2018, una menor inflación podría reactivar al consumo privado si bien la confianza del consumidor se puede ver mermada por la incertidumbre.

Tercero, el sector industrial continuó decepcionando. El sector minero, que incluye al petrolero, continuó cayendo a tasas de doble dígito registrando mínimos históricos en la producción de crudo. Aunado a esto, el sector de la construcción pública continuó con tasas de crecimiento negativos a raíz del ajuste al gasto público (20 por ciento de disminución real anual en inversión en capital).

Por último, el sector que registró un buen dinamismo fue el manufacturero impulsado por la aceleración de la producción industrial de EUA. Los primeros dos sectores probablemente continuarán con la misma tendencia (si bien se descubrió un pozo petrolero que podría aumentar la producción de crudo en el mediano plazo). El sector manufacturero deberá continuar con un dinamismo positivo gracias a la economía del vecino país.

Finalmente, existen tres riesgos importantes para la economía nacional en el 2018. EUA aprobó la disminución de la tasa de impuestos corporativa que restará competitividad a la economía nacional. Continúa la incertidumbre sobre la renegociación del TLCAN que retrasa las decisiones de inversión en el país. Se realizarán las elecciones presidenciales que provocarán mucha incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros, sobre todo sobre el tipo de cambio. Estimo que la economía crecerá entre 1.8 y 2.2 por ciento en el 2018, insuficiente para aumentar el bienestar de la población.


El autor es el director general y fundador de GF GAMMA y catedrático en el ITESM campus Monterrey. Cuenta con un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera por la Universidad de Essex en el Reino Unido, y una Licenciatura en Economía por el ITESM (campus Monterrey).

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.