Monterrey

¿Qué dice la inflación de julio?

OPINIÓN. La inflación no subyacente fue la que realmente causó el reciente incremento en el índice general de precios.
ENTORNO MACROECONÓMICO
Gabriela Siller
gsiller@bancobase.com
17 agosto 2017 10:15 Última actualización 17 agosto 2017 10:15
Gabriela Siller, economista.

Gabriela Siller, economista.

La semana pasada se publicó la inflación del mes de julio, la cual se ubicó en 6.44 por ciento, su mayor tasa desde diciembre de 2008. Al interior destaca que la inflación subyacente, que se considera la inflación medular o de largo plazo de la economía, se ubicó en 0.27 por ciento (nivel similar a los meses anteriores), indicando un claro desvanecimiento del efecto de traspaso de la depreciación del peso a niveles de precios.

La inflación subyacente de mercancías se ubicó en una tasa mensual de 0.12 por ciento, la más baja desde julio del año pasado, mientras que la inflación subyacente de servicios subió de 0.29 por ciento a 0.40 por ciento mensual. Detrás del incremento en los precios de los servicios se encuentra el subíndice de “otros servicios”, en donde se incluyen los servicios turísticos y de transporte aéreo que subieron a una tasa mensual de 9.7 por ciento y 7.4 por ciento respectivamente. El incremento en los precios de “otros servicios” no preocupa, pues se debe principalmente a factores estacionales, ya que el aumento en precios se concentró en la primera quincena de julio.

Por otro lado, la inflación no subyacente fue la que realmente causó el reciente incremento en el índice general de precios. El índice no subyacente subió a una tasa mensual de 0.71 por ciento ubicándose en una tasa interanual de 11.27 por ciento. El mayor incremento se observó en los precios de los productos agropecuarios que subieron a una tasa mensual de 2.49 por ciento durante julio, en particular las frutas y verduras que subieron a una tasa mensual de 5.69 por ciento, a lo que algunos le llamaron el “efecto salsa” y es que al interior del subíndice lo que más incrementó fue el precio del jitomate, a una tasa interanual 88 por ciento. Cabe destacar que el precio del jitomate se ha visto presionado desde abril debido a la menor producción. Otros productos cuyo precio incrementó mucho fueron el tomate verde y la papa.

Por el contrario, hubo precios de algunos productos y servicios que disminuyeron, entre los que se destacan los precios de los energéticos que cayeron 0.78 por ciento, acumulando cinco meses a la baja. Cabe recordar que este subíndice (de energéticos) fue el que ocasionó el primer incremento de la inflación a inicios de año.

En resumen, la inflación subyacente (medular) se encuentra estable y no se observan riesgos al alza, al haberse observado un incremento sustancial solamente en el subíndice de precios de “otros servicios”, en particular los precios de servicios turísticos y tarifas aéreas, que subieron pero de manera estacional. Las presiones al alza para la inflación general se concentraron en el índice no subyacente, particularmente en los productos agropecuarios.

Para México toda la inflación es importante, pero el argumento más reciente de Banxico para nuevos incrementos a la tasa, está en el riesgo de que se generen efectos de segundo orden, los cuales no provienen de incrementos transitorios de la inflación como lo que sucedió en el mes de julio, ante eventos estacionales como las vacaciones, que elevó la demanda por servicios turísticos, o porque se bajó la oferta de algunos productos agrícolas, a lo que se le conoce como choque de oferta. Lo anterior no modifica las expectativas de inflación a mediano y largo plazo.

Sin embargo, al utilizar un modelo econométrico de la tasa de interés en función de las inflaciones del consumidor y del productor, resulta que existe 66 por ciento de probabilidad de que Banco de México suba su tasa de referencia en lo que resta del año. Además, si la Reserva Federal llega a subir su tasa, la probabilidad se incrementa a 89 por ciento.

La autora es economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.