Monterrey

¿Qué busca el Estado al pretender reestructurar su deuda?

OPINIÓN. Si el perfil de vencimientos de la deuda estatal ya se difirió a 30 años, hace solo tres años, qué buscan las autoridades estatales al anunciar esta intención de reestructurar de nueva cuenta la deuda.
COMENTARIO
ECONÓMICO

MARCO A.
PÉREZ
VALTIER
27 abril 2016 9:17 Última actualización 27 abril 2016 9:39
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

Recientemente, nuestras autoridades financieras estatales externaron la intención de enviar al Congreso local una petición para incrementar la deuda del Estado en nueve mil millones de pesos, vía una nueva colocación de certificados bursátiles de la Red Estatal de Autopistas, que le permitiera concluir inversiones en proceso, y por otra parte, también externaron la intención de renegociar, de nueva cuenta, la deuda estatal.

Es importante recordar que en julio del 2013, el Gobierno del Estado reestructuró toda su deuda, asumiendo incluso una buena parte de la deuda del Instituto de Control Vehicular (ICV), por lo que esa operación sumó más de 33 mil millones de pesos, logrando extender el periodo de amortización a 30 años, y aunque en materia del costo del dinero no hubo un importante resultado, se logró reducir marginalmente el costo de la deuda.

Actualmente, el entorno financiero nacional y en Estados Unidos es de expectativas de mayores tasas de interés, recordemos que el Banco de México ya ha incrementado en dos ocasiones su tasa de referencia, mientras que la Fed Norteamericana lo hizo en una ocasión y está en compás de espera para subir de nueva cuenta sus tasas de interés.

Es decir, en un entorno financiero de tasas de interés al ALZA, es simplemente ingenuo pensar que los Bancos van a acceder a REDUCIR las tasas ya contratadas y ya reestructuradas hace tres años, por lo que no se vislumbra ninguna posibilidad real de que mediante una nueva “reestructura” de deuda se pueda reducir el actual costo de los créditos.

Por otro lado, si el perfil de vencimientos de la deuda estatal ya se difirió a 30 años, hace solo tres años, qué buscan las autoridades estatales al anunciar esta intención de reestructurar de nueva cuenta la deuda ¿Mandarla a 50 años? Luce poco probable.

Es importante señalar que en el presupuesto de Egresos que elaboró la Secretaría de Finanzas para este año, el renglón 9100, correspondiente a “Amortizaciones de la Deuda”, lo dejaron en CEROS, cuando el año pasado el Presupuesto aprobado consignó 670.6 millones de pesos, denotando una completa IRRESPONSABILIDAD, ya que el programa de amortizaciones no se puede variar de manera unilateral, bajo el argumento de piensan reestructurar la deuda.

Lo patético (y cómico) de esta situación, es que el jueves pasado, un editorialista de un diario de la localidad, titulaba su columna del día como “Súper Recorte” refiriéndose al Presupuesto 2016 del Estado, y festejaba, entre otras cosas igual de falsas, que sin la asesoría de despachos externos y sin gastarse millonadas, la Secretaría de Finanzas del estado había reducido el servicio de la deuda en 14 por ciento!!!

Pobre iluso, lo que esta reducción refleja es solo la eliminación, de manera arbitraria e irresponsable, del gasto en Amortizaciones de la Deuda, lo cual simplemente NO puede ocurrir bajo los términos contractuales actualmente en vigor.

Más aún, si se revisa el monto presupuestado para el pago de los intereses de la deuda durante 2016, nos percatamos que es de solo 2 mil 330 millones de pesos, cuando el año pasado, por este mismo concepto, se erogaron 3 mil 110 millones de pesos, lo que refleja que el Presupuesto del servicio de la deuda simplemente está fuera de toda realidad, y se adelantan a reducir el pago de intereses, confiados en una reestructuración ilusa y fantasiosa.

Pifias editoriales como la señalada, ocurren cuando editorialistas de temas generalmente “políticos” se meten de analistas de finanzas públicas. ¿O acaso era una “Inserción Pagada”?

* El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.