Monterrey

¿Puede México ganar renegociando el Tratado de Libre Comercio?

OPINIÓN. Ciertamente, existen muchas áreas de oportunidad para mejorar los términos del actual Tratado, y México no solo debe aprobar la postura revisora, sino alentarla y propiciarla.
COMENTARIO ECONÓMICO

MARCO A. PÉREZ VALTIER

mperezv@perezgongora.com
07 septiembre 2016 10:14 Última actualización 07 septiembre 2016 10:17
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

Una vez que el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump, externó su intención de renegociar el Tratado de Libre Comercio, (TLC) argumentando que las inversiones estadounidenses que se han trasladado a México, principalmente automotrices, han dejado sin empleo a miles de norteamericanos;
la candidata DemócrataHillary Clinton, se apresuró a declarar
que ella también revisaría el TLC.

De esta manera, gane quien gane las elecciones en los Estados Unidos,
todo apunta a que el TLC volverá a las mesas de negociaciones, aunque el énfasis puede ser diferente, si solo se le maquilla, en caso de que gane Clinton, o si se somete a una cirugía mayor, bajo el mandato de Trump.

Por nuestra parte, las autoridades en turno han declarado que el TLC ya tiene 16 años operando y que quizás es una buena oportunidad para revisar este acuerdo, toda vez que la economía mundial ha cambiado, y junto con ella nuestras relaciones comerciales con el mundo.

Resulta incuestionable que el TLC propició que nuestra dependencia
comercial con los Estados Unidos se haya acrecentado de manera inconveniente, ya que más del 85 por ciento de nuestro comercio internacional se realiza ahora precisamente con los EUA, lo que resta autonomía a nuestras autoridades para controlar y definir la rectoría económica del Estado.

Es decir, si la economía mexicana va bien o no, en buena medida depende de que está ocurriendo en la economía norteamericana, y ya no tanto en cómo están manejando las variables económicas nuestras autoridades hacendarias.

Un buen ejemplo de cómo lo que ocurre en EUA nos afecta en México,
es la revaluación generalizada del dólar norteamericano, que se ha
fortalecido contra todas las monedas del mundo, entre ellas el Peso, como producto de las políticas monetarias que han adoptado los EUA, favoreciendo la repatriación de capitales que habían llegado a México en años anteriores y que habían fortalecido al Peso mexicano, cuando por las bajas tasas de interés pagadas en EUA, los dólares habían ingresado a nuestro País, buscando mejores rendimientos financieros.

Por primera vez en la historia, la devaluación del Peso no ha sido producto de errores o de malos manejos en la política económica mexicana, sino de situaciones ajenas al contexto nacional, aunque los medios se empeñen en culpar también de esto al Presidente Peña Nieto.

Pues bien, atendiendo a las nuevas condiciones económicas en México
y en el mundo, debe ser bienvenida una revisión a los términos originales del TLC para actualizarlo, capitalizando en lo posible el nuevo entorno de negocios que han configurado las reformas estructurales, principalmente en materia de energía, procurando ahora incluir el tema migratorio dentro de la agenda.

Ciertamente, existen muchas áreas de oportunidad para mejorar los términos del actual Tratado, y México no solo debe aprobar la postura revisora, sino alentarla y propiciarla.

Una de ellas, es la de no privilegiar a los fines de consumo final en el acuerdo, e incluir más insumos y materias primas dentro de las negociaciones, ya que se debe apoyar a la producción, más que al consumo.

Finalmente, debe buscarse una equidad jurídica en la negociación, ya que no hay que olvidar que en México se firmó un Tratado Internacional, cuya jerarquía legal es similar a la Constitución, mientas que en los EUA se firmó un simple Acuerdo Comercial, (North American Free Trade AGREEMENT).

Procuremos no volver a cambiar Oro por Espejitos.

* El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.