Monterrey

Profecías socioeconómicas para el 2017

Opinión.  Por lo tanto, el primer paso crucial para recuperar el poder democrático es frenar la influencia de las corporaciones en la formulación de políticas a nivel local, nacional y mundial.
BREVES DESDE TEXAS….

JAVIER AMIEVA
​javier.amieva@hispanicinternational.com
19 diciembre 2016 12:48 Última actualización 19 diciembre 2016 12:53
Javier Amieva

Javier Amieva

Estimado lector, es posible que el 20 de enero del 2017, marque una fecha tan importante, como si pudiéramos poner el inicio a la Revolución Industrial o la época de la oligarquía del poder Político-Corporativo mundial, o algo así.

Para ponerlo en perspectiva: Times Warner, la empresa que quasi-monopoliza la TV por cable en Estados Unidos (EU)., obtuvo ingresos por 28 mil millones de dólares en el 2015, equivalente a 3 veces el presupuesto de gastos de la Ciudad de México en el 2016.

En este contexto, se espera que el primer semestre, cuando Donald
Trump tenga algunos meses en el poder, se autorice la fusión ente ATT y Times Warner.

La democracia está siendo trastocada por el poder y la influencia de las corporaciones transnacionales que persiguen una ideología de
“egoísmo y crueldad”, y ya no podemos permitirnos ignorar la autoridad
ilegítima que estas entidades corporativas ejercen sobre la sociedad.

Ese es el mensaje central de la primera de una serie de artículos en el
último informe del Estado del Poder de 2014, publicado recientemente
por el Instituto Transnacional.

Susan George, autora del primer artículo del informe titulado “Estado
de las Empresas”, destaca la influencia de las actividades de cabildeo
corporativo sobre las decisiones de política en la Unión Europea (UE) y
en EU, así como un cambio de 1.3 billones de dólares al año de los ingresos de los trabajadores europeos a los bolsillos de los accionistas.

Especialmente preocupante es la influencia que las corporaciones multinacionales ejercen sobre los tratados comerciales internacionales, como el Tratado Transatlántico de Comercio. Una característica clave de este tratado, de y otros similares, es que permiten a las multinacionales demandar a los gobiernos soberanos cuando la legislación nacional perjudica potencialmente la rentabilidad de las empresas; -como lo alega Trump con el TLC- Desde que Kofi Anan y la Nestlé inauguraron el Pacto Mundial de la ONU,- Compact Pact- la influencia corporativa en las Naciones Unidas también ha sido desproporcionada. En las negociaciones internacionales del año
pasado sobre el cambio climático en Polonia (COP19), el patrocinio de las conversaciones de las empresas, cuyos beneficios dependen en gran medida del uso continuado de combustibles sucios había alcanzado alturas obscenas.

George también destaca investigaciones que demuestran la concentración de poder dentro del sector corporativo.

Sólo 147 empresas controlan ahora el 40 por ciento del valor económico de 43 mil empresas y de las 50 empresas más interconectadas “48 son bancos, fondos de cobertura u otras corporaciones de servicios financieros”.

No es coincidencia que el surgimiento del “poder ilegítimo” y su
concentración en manos de una elite corporativa haya sido paralelo al
crecimiento de los niveles de desigualdad, degradación ambiental generalizada y socavación de servicios públicos esenciales en todo el mundo.

El modelo económico neoliberal sigue siendo el paradigma dominante
que impulsa las decisiones políticas hoy en día.

Mientras que las políticas basadas en el reparto equitativo de la riqueza
y los recursos, el análisis de George resalta cómo las políticas neoliberales son creadas por unos pocos para beneficiar a una élite cada vez más pequeña: el 0.1 por ciento, que controlan 46 mil millones de dólares, entre ellos.

Y, mientras que la participación económica requiere que las naciones y las empresas trabajen de manera sostenible dentro de los límites ambientales, las políticas neoliberales permiten explotar al mundo natural para aumentar el PIB y maximizar los beneficios, independientemente de las consecuencias sociales o ecológicas.

Creo que a menos que el poder sea compartido equitativamente en toda la sociedad -y manejado por personas y no por corporaciones- seguirá siendo imposible salvaguardar el bien común o garantizar la justicia social y ambiental.

Por lo tanto, el primer paso crucial para recuperar el poder democrático 
es frenar la influencia de las corporaciones en la formulación de políticas a nivel local, nacional y mundial.

Pero dada la absoluta ausencia de una verdadera oposición a la ideología neoliberal entre los políticos, la redistribución del poder nuevamente en manos de los ciudadanos sigue siendo un desafío para cualquier persona que busque un mundo futuro más justo y sostenible.
Debemos buscar trabajar en incrementar el negocio internacional, pactos más internacionales y obtener más ingresos de nuestras exportaciones, aun grabando impuestos a estas si es necesario. El gobierno de México debe de trabajar en brindar más seguridad y mejores oportunidades. ¿Usted qué opina estimado lector?

* El autor es analista político en Texas y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos. 

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.