Monterrey

Proceso electoral `energético´

OPINIÓN. El juego del ajedrez político ya empezó a moverse pero inéditamente también el juego del empresario energético se está moviendo para preservar sus intereses.
APUNTES

DAVID 
DORANTES
15 marzo 2016 9:10 Última actualización 15 marzo 2016 9:22
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David Dorantes

David Dorantes

Como ya es conocido, tras la reforma Político-Electoral que impulsó Enrique Peña vino a poner el suelo parejo para la promoción política en las campañas de elecciones a las diferentes postulaciones, sean a través de un partido, coaligado o no, pero también ahora por medio de una candidatura ciudadana, independiente o con un pasado partidista.
En este mismo espacio editorial, en otras ocasiones he comentado sobre algunas variables que están haciendo que cada día más las campañas de México, tengan componentes parecidos a las realizadas en Estados Unidos; sin embargo, hay largo trecho por transitar a ese escenario.

Ya se arrancaron algunas campañas políticas en México y otras más están a días por iniciar en el proceso electoral en el que están en juego 12 gubernaturas, más la elección resuelta en Colima. Sin dudarlo, cada movimiento rumbo al resultado final es observado -desde ya- por más de una lupa, no sólo por los ciudadanos, oponentes políticos, observadores, comunicadores, analistas, sino hasta por los inversionistas que cada vez aumentan su participación de forma más activa detrás de cada aspiración (Un componente muy decisivo en Estados Unidos).

Los inversionistas internacionales del sector energético -ahora más que nunca- están poniendo una lupa en el proceso electoral mexicano. No es un asunto intervencionista, como pudieran versar algunos patrioteros a ultranza, sino es una mera cuestión de cálculo empresarial ¿Quién es el candidato con mayores posibilidades de triunfo y cuál es su oferta para el gremio empresarial en el rubro de energía? Hay que mirar el caso de Nuevo León con el candidato Jaime Rodríguez, en el cual existía una expectación positiva que impulsaría la nueva era de inversiones energéticas, y quien ahora como gobernador, en su primer semestre de ‘independencia’ neolonesa no ha dado muestra de un rumbo certero. En ese sentido, Fernando Elizondo todavía puede aportar una esperanza.

Solo por citar un ejemplo, en cinco estados petroleros que en breve arrancarán campañas políticas son Tamaulipas, Nuevo León, Veracruz, San Luis Potosí, y Guanajuato, de los cuales únicamente en dos no se contrajo la economía, Tamaulipas aumentó .5 por ciento y Veracruz creció 2.9 por ciento. Este creciendo no ha sido por obra de la casualidad, tan solo hay que observar que en el caso de Tamaulipas, 2015 cerró con la captación de negocios energéticos por el orden superior a 100 mil millones de pesos, para el primer mes de 2016 había concretado 21 mil millones de pesos, y para algunos analistas estiman que concluirá este año con la atracción cercana a las 200 mil millones de pesos.

La pregunta aquí es ¿Qué candidato le dará más certidumbre a los petroinversionistas? Como bien dicen en el lobbismo de Estados Unidos ‘Follow the money’. Créalo, el juego del ajedrez político ya empezó a moverse pero inéditamente también el juego del empresario energético se está moviendo para preservar sus intereses, algo que sin duda vendrá a beneficiar a todos en la traducción de fuentes de empleo, adquisición de servicios y oportunidades de negocios. ¿Usted qué opina?

* El autor es consultor en comunicación política en la frontera norte de Tamaulipas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.