Monterrey

Pre-criterios de política económica para 2017

OPINIÓN. El actual sexenio entra a su segunda mitad, sin que se vislumbre un crecimiento aceptable para la economía mexicana.
COMENTARIO
ECONÓMICO

MARCO A.
PÉREZ
VALTIER
06 abril 2016 9:13 Última actualización 06 abril 2016 9:22
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

Conforme lo dispone la fracción I del Artículo 42 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, el Gobierno Federal debe turnar al Poder Legislativo, el día primero de abril de cada año, un avance sobre el escenario macroeconómico que prevé para el siguiente ejercicio presupuestal, así como para los presupuestos de ingresos y de egresos del siguiente año, lo que en la jerga económica se conoce como los “Pre-Criterios de Política Económica”.

Este documento, como manda la referida Ley, fue turnado en tiempo y forma por la Secretaría de Hacienda, y dentro de las cosas a destacar, se señala que ya se contempla un ajuste adicional para el gasto público de 2017, que se propondrá en el proyecto de presupuesto de egresos para el próximo año, del orden de los 175 mil millones de pesos, esto básicamente porque se estima que los precios del petróleo serán de solo 35 dólares en 2017, es decir, menores a los 50 dólares presupuestados para este año 2016, además de que existe el compromiso de reducir el déficit presupuestal en 0.5 por ciento del PIB.

En general, el escenario macroeconómico que prevé el Gobierno Federal, para el próximo año, es básicamente inercial, ya que estima que el crecimiento real de la economía mexicana será igual al previsto en el presupuesto de este año, de 3.0 por ciento, aunque actualmente las previsiones indican que no creceremos a este ritmo, sino solo ligeramente por arriba del 2 por ciento.

Es de llamar la atención que el Gobierno Federal no estima un mayor crecimiento de la economía mexicana, a pesar de que prevé una mayor producción industrial en los Estados Unidos, la cual pasará de un modesto 0.9 por ciento estimado para 2016, a un 2.4 por ciento para el próximo año, lo que en teoría, debería traducirse en un mayor impulso para nuestro crecimiento industrial.

En materia de inflación, se sigue manteniendo la proyección del 3 por ciento anual, tanto para 2016 como para 2017, aún y cuando la evolución reciente de este indicador sugiere que ésta se ubicará por arriba de este porcentaje, incluso por arriba del 4 por ciento.

El tipo de cambio se proyecta con una ligera recuperación para 2017, pasando de 17.50 pesos estimado para el cierre de 2016, a 17 pesos por dólar para finales de 2017, proyección que muy bien pudo haber sido más optimista, considerando la favorable evolución reciente del tipo de cambio.

Preocupa que la plataforma de producción de Petróleos Mexicanos se sigue reduciendo, ya que se estima que pasará de 2.123 millones de barriles diarios en 2016, a 2.028 millones de barriles diarios para el 2017, es decir, una reducción adicional del 4.5 por ciento.

Por otra parte, si consideramos que los ajustes al presupuesto de egresos decretados para 2015, fueron inefectivos para reducir el gasto efectivamente erogado, el cual incluso creció en más de 200 mil millones de pesos con relación al presupuesto de gasto aprobado por los Diputados, gracias a que se recibieron ingresos adicionales que fueron incluso superiores a la merma petrolera, seguir anunciando recortes al gasto, puede ser prematuro, aunque quizás el objetivo primordial sea el de mandar señales “correctas” para efectos de normar expectativas.

Con relación al recorte al gasto anunciado para este año, de 132.3 miles de millones de pesos, solo 29 mil millones (21.9 por ciento) corresponden al Gobierno Federal, ya que el grueso del recorte fue para PEMEX, con 100 mil millones de pesos.

Si consideramos que la evolución de los ingresos presupuestales sigue siendo favorable, es decir, superior a lo programado, aún y cuando los precios del petróleo son incluso inferiores a los estimados, no es difícil pronosticar que en 2016, de nueva cuenta, el ajuste al gasto será de nuevo inefectivo.

El mensaje final, es que el actual sexenio entra a su segunda mitad, sin que se vislumbre un crecimiento aceptable para la economía mexicana, con un desempeño mediocre e insuficiente, a pesar de las tan festejadas reformas estructurales.

* El autor es especialista en estudios económicos y de fi- nanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.