Por su culpa, por su grande culpa
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Por su culpa, por su grande culpa

COMPARTIR

···
Monterrey

Por su culpa, por su grande culpa

OPINIÓN. Es por su culpa, por su grande culpa que hoy no importan las credenciales del candidato puesto que para mucha gente por la carga que pueda arrastrar del partido que lo postula y que no hizo nada a tiempo para auto-limpiarse le acaba pasando factura.

WIKI-LÍTICOMiguel Moreno Trippmorenotrip@ gmail.com.mx
29/01/2018
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.

¿Qué haría si le duele el estómago? ¿ignorar el dolor? ¿Y si la causa de ese dolor se extendiera a otros órganos lo seguiría ignorando sólo porque considera que “la competencia” se aprovecharía de su dolor viéndolo como una debilidad? Muy probablemente lo que Ud. y yo haríamos sería acudir con un médico y si la causa fuera por ejemplo un cáncer y hubiera que extirpar algún pedazo de órgano - o todo o varios completitos- mientras más pronto mejor: con tal de sobrevivir, lo haríamos. Esa lógica no funciona con los partidos políticos.

Ese “dolor de estómago” -a falta de escoger otro órgano- no es otra cosa que la corrupción que los mismos partidos políticos dejaron crecer dentro de sus filas. Ahora están pagando el precio con el voto de castigo que todo parece indicar se lo han ganado a pulso.

En un momento dado 12 gobernadores, quien sabe cuántos presidentes municipales más, una pléyade de mal llamados “servidores públicos” (entiéndase que se sirven del público), están en la cárcel, prófugos o al menos señalados de corrupción. La mala imagen -pésima imagen- de que provienen de tal o cual partido no se ha hecho esperar y hay quien prefiere malo por conocer que, pésimo conocido. Todo el espectro de colores está representado. No se salva ninguno, por más que minimicen los hechos.

¿Cómo es que no los corrieron de sus partidos a su debido tiempo? ¿por qué dejaron correr las cosas por años si de cualquier manera acabaron corriéndolos después de que salió a la luz la rampante corrupción que los caracterizó? ¿En qué estaban pensando?

Como partido, pensar que los solapan por hacerse de recursos no me hace sentido: con las carretadas de dinero que legalmente les llega por parte de las autoridades electorales ¿realmente necesitan robar? Sin hacer un estudio profundo, el robadero acaba en las manos de los mismos gobernantes. ¿Temor ante venganzas de los gobernantes? Baste ver las redes sociales como es que se burlan del Presidente Peña Nieto, tanto que ya dan pena ajena quienes lo hacen. Sin embargo, por esas mismas redes se han expuesto escándalos, así que vale la pena que sigan, pero para nuestros efectos demuestran que no es por temor.

¿Asirse del poder y no soltarlo? Pudiera sonar como una explicación lógica, pero a la larga (o a la corta en otros estados) acaban por cobrárselas. ¿Simple negligencia? casi no se presenta en nuestra sociedad.

Es por su culpa, por su grande culpa que hoy no importan las credenciales del candidato puesto que para mucha gente por la carga que pueda arrastrar del partido que lo postula y que no hizo nada a tiempo para auto-limpiarse le acaba pasando factura.

Como quiera tampoco es que ya pueda uno creer ni en los partidos ni en los candidatos independientes. Vemos como panistas “de toda la vida” se pasan al partido cuyo líder denostaron por años. Lo que importa es el hueso. También lo que queda del partido azul se volvió amarillo y el amarillo, ya ni hablar. Y de los independientes, quedaron a deber en su estado. Sea de quien sea la culpa, de que nosotros la vamos a pagar, no hay duda.

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Em- presas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

,
Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.