Monterrey

¿Por qué importamos gasolinas?

OPINIÓN. Este hecho da lugar a múltiples conjeturas, que si hay malos manejos en Pemex, que si es más caro refinar el petróleo en México que en el exterior, debido al costoso sindicato, que si las refinerías no pueden operar al 100% por falta de mantenimiento, etc.
COMENTARIO ECONÓMICO
Marco A. Pérez Valtier
mperezv@perezgongora.com
22 febrero 2017 9:35 Última actualización 22 febrero 2017 9:35
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

En el año de 2006, sólo el 23 por ciento de las gasolinas que se vendían en México provenían del exterior, ya que el 77 por ciento del consumo de combustibles se refinaba en México, mientras que para 2016, se estima que cerca del 60 por ciento de las gasolinas consumidas en el país provinieron del exterior.

En los últimos años, la caída en la producción nacional de gasolinas se ha agudizado, ya que en el año de 2015 la producción de gasolinas de Pemex se redujo en un 7.6 por ciento, mientras que en 2016, la reducción fue aún mayor, de 12.2 por ciento.

Con seis refinerías que tienen una capacidad de procesar poco más de 1.5 millones de barriles diarios de crudo, la subutilización de esta capacidad instalada se estima que ya está en un 40 por ciento.

El hecho de que nuestro país este dejando de producir gasolinas y diésel internamente y haya crecido la importación, da lugar a múltiples conjeturas, de que si hay malos manejos en Pemex, que si es más caro refinar el petróleo en México que en el exterior, debido al costoso sindicato, que si las refinerías no pueden operar al cien por ciento por falta de mantenimiento, etc.

La verdad, es que reducir la producción de gasolinas, ha sido una decisión que nuestras autoridades han tomado con pleno conocimiento de causa, y por cuestiones estrictamente de rentabilidad económica, y no por otras cuestiones, como se pretende hacer creer.

Lo anterior, incluso, lo expusieron de manera detallada y explícita nuestras autoridades, cuando se estuvo promoviendo la venta de la reforma energética, y es cuestión de revisar la información que se subió a las páginas oficiales del Gobierno, para percatarnos de esto.

Por ejemplo, se decía que el costo de extraer un barril de petróleo crudo le costaba a Pemex poco más de $5 dólares, por lo que si lo vendía en $100 dólares el barril, la utilidad de extraer cada barril de petróleo rondaba los $95 dólares, mientras que la utilidad de “refinarlo” era inferior a los $2 dólares por barril.

Lo anterior no quiere decir que la refinación de petróleo NO sea negocio, sino que es MÁS negocio invertir el dinero en extraer petróleo, que en refinarlo, es decir, es una cuestión de maximización de utilidades.

Si los recursos públicos que se van a destinar para propósitos de inversión en Pemex, son escasos, lo más RENTABLE era invertirlos en sacar petróleo, y no en refinarlo, dada la gran diferencia en rentabilidad económica.

Por otro lado, las normas de calidad en materia de combustibles, fundamentalmente ecológicas, evolucionaron de manera que impusieron costosas inversiones de reconversión en las refinerías, para hacer gasolinas que cumplan con estos nuevos estándares, lo que coadyuvó también a que la inversión en refinerías se viera afectada, reduciendo el potencial de producción.

La conclusión, entonces, es que producir menos gasolina en las refinerías de Pemex, fue una decisión razonada que se tomó atendiendo estrictamente a cuestiones de rentabilidad económica, y de diferenciales de utilidades, más que por otras razones.

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.​

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.