Monterrey

Políticamente correcto

Opinión. La supuesta impartición de justicia que más bien tiene como fin el cumplir con los requisitos legales por cumplirlos, independiente de que se imparta o no justicia.
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MIGUEL MORENO TRIPP
​morenotrip@gmail.com.mx
07 noviembre 2016 11:35 Última actualización 07 noviembre 2016 13:14
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Un par de casos han cimbrado a la sociedad. Me refiero al caso del papá secuestrado con una niña de apenas cinco años y los asaltantes que fueron encontrados muertos cerca del Ex DF.

Imagine el sufrimiento de la familia y el terror que pasaron y peor la pobre niña. Básicamente están marcando de por vida a esa pobre familia por más que hayan sido liberados los dos.

Desgraciadamente, los crimínales (digamos las cosas como son y ciertamente no son “malitos”) tienen tanto en la sociedad como en otros órganos, no digo que a secuaces, pero si reciben apoyo.

A la hora de que son capturados por alguna extraña razón pasan de ser victimarios a víctimas y surgen todo tipo de justificaciones: que si sufrieron en su infancia, que si tienen carencias, que si la sociedad consumista que los orilla a tener que delinquir para darse sus gustitos
(recordemos como una banda hace no tanto tiempo, secuestraba para llevar a toda su parentela a la playa). ¿De verdad se puede justificar el privar de la libertad a una persona, amarrarla como a un animal (seguramente tendrán más misericordia con el animal)? ¿Eso mismo
¡a una niña de cinco años!?

Si eso no es suficiente, vienen las instancias de Derechos Humanos. Desgraciadamente tienen una imagen (¿percepción es realidad?) de apoyo incondicional y casi irracional a los crimínales. Empezamos mal porque no se les puede presentar por su nombre completo, tampoco se puede mostrar la fotografía (si hubiera más víctimas no les va a ser fácil reconocerlos y menos denunciar). Pero vamos a la raíz: ¿Se puede catalogar como comportamiento humano el privar de la libertad a una niña de tan solo cinco años? Luego entonces ¿se merecen tener beneficios de humanos quienes eligieron comportarse de forma anti-humana?

Luego viene el siguiente eslabón. La supuesta impartición de justicia que más bien tiene como fin el cumplir con los requisitos legales por cumplirlos, independiente de que se imparta o no justicia. Recordemos a la secuestradora francesa que por que alguien quería buscar el rating para su programa, quedo en libertad. ¿Culpable? Es lo de menos: no se le presentó de inmediato y eso la hizo acreedora a la libertad. Lo último que se supo es que quería demandar al ex-responsable de la Policía
Federal. El colmo del cinismo pero para ella si valió la ley.

Contrastemos este doloroso caso del papá y su hijita con el que se presentó en las cercanías del Ex DF. Un pasajero se hace justicia por propia mano y mata a delincuentes asaltantes de autobuses. Ya le sacaron la cuenta y le tocan algo así como 240 años. La procuraduría del Estado de México llego a presentar una animación para explicar lo que es perfectamente entendible: el hartazgo de la gente después de quien sabe cuántos asaltos (hasta tenían horarios y días ya definidos) y la misma procuraduría (es un decir) mostró videos de otros asaltos. La respuesta que seguramente daban: “orita vamos por los ladrones, pero como no hay denuncias, mejor no”

Hacerse justicia por propia mano, en teoría suena mal, es “inaceptable”, hasta que no se presenta un caso abominable como el secuestro del papá y su hija.

Indolencia e impunidad son, si no el origen de tanto acto criminal, si su cobijo, eso ya lo sabemos. Sin embargo, también lo políticamente correcto hace daño comenzando por no llamar a las cosas por su nombre. Sentirse moralmente superior de tal manera que, en lo que efectivamente es soberbia, tratamos a quienes escogieron el camino de
la maldad como si fueran víctimas. No lo son. Tampoco es nuestra culpa pero dejemos de buscarles justificación. Son criminales.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su
Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.