Monterrey

Población vulnerable, la más afectada por realidad de transporte público

La localización de sus viviendas, los recursos económicos y la ubicación de sus empleos de las personas más vulnerables, son los factores que orillan a este segmento social ha destinar alrededor de 35% de sus ingresos al transporte público en Monterrey. 
Daniel Anguiano
04 noviembre 2015 21:24 Última actualización 05 noviembre 2015 5:0
Transporte Monterrey. (Cortesía)

La velocidad promedio de circulación en la zona metropolitana de Monterrey bajó de 32 kilómetros por hora a 27 kilómetros. (Cortesía)

MONTERREY.- Al menos el 35 por ciento del ingreso de la población con escasos recursos en Monterrey está destinado a transporte público, cuando lo recomendable es que sea sólo el 5 por ciento, reveló el estudio Ciudades Sustentables realizado por Banamex.

Asimismo, los trayectos para este sector de la población son más largos, de acuerdo al especialista en sistemas de transporte, Moisés López Cantú, “al menos en términos generales entre más pobre es la gente, vive más lejos y debe utilizar los medios de transporte menos rápidos.

“Evidentemente eso tiene que ver con la localización de sus viviendas, los medios disponibles y la localización de sus actividades”, detalló.

Por lo cual, añadió, la solución está en desarrollar una política pública orientada a la movilidad de las personas.

“Dicho de otra forma necesitamos afrontar el problema de la movilidad con un enfoque de fondo y más humano: mover personas, no automóviles; facilitar a los sectores más desfavorecidos los desplazamientos, privilegiar la creación de espacios públicos.

“Cambiar nuestros modelos de desarrollo urbano para reducir las distancias de viaje y el divorcio entre la localización de la población y sus actividades, alentar el uso de medios no motorizados y otros”, añade el especialista en su ensayo ¿Son las inversiones en vialidad inversiones eficientes?

El especialista señaló que en este fenómeno ha influido la forma en que se desarrolla “la función vivienda-movilidad-actividades”, la cual describe como “devastadora”.

“La longitud de las rutas ha crecido hasta llegar, en algunos casos, a los 95 kilómetros y los indicadores de productividad han caído de 4.04 personas por kilómetro a solo 2.47 en 40 años”, indicó.

Añade que, en consecuencia, paradójicamente la velocidad promedio de circulación ha bajado en los últimos 5 años de 32 kilómetros por hora a 27 kilómetros por hora. E indicó que existen varios programas que pueden implementarse.

Mismos que beneficiarían, sobre todo, a los usuarios del transporte público e indirectamente el resto de la población; y dicho beneficio consiste en menores tiempos de traslado y en el costo de éstos.