Monterrey

Peña Nieto y la Empresa Familiar

OPINIÓN. Se requiere armonía y visión de futuro conjunta
entre ellos (Consejeros). Así las cosas, pareciera que lo que ha
sucedido en el gabinete del Presidente Peña Nieto es una disputa de poder, y lamentablemente, cuando esto ocurre en el ámbito de la empresa familiar, los resultados son desastrosos: Se estanca la empresa, renuncian los consejeros externos, los colaboradores perciben el conflicto.
EMPRESAS FAMILIARES

ROSA NELLY
TREVINYO RODRÍGUEZ

rosanelly@trevinyorodriguez.com

07 septiembre 2016 9:45 Última actualización 07 septiembre 2016 9:59
Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

Mucho se ha hablado de la visita de Donald Trump como un atentado a la soberanía nacional. Y es que, sin duda alguna, la invitación realizada por nuestro Presidente no fue ni bien orquestada al interior del gobierno; ni bien coordinada hacia el exterior.

Tanto es así, que extraoficialmente corre la versión, de que ante el evento, Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación y Claudia Ruiz Massieu, Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE), renunciaron a sus cargos—para luego, dar marcha atrás.

Causa asombro ver cómo en un país donde existen órganos de gobierno establecidos y un gabinete, con consejeros especializados, pesan más unos que otros. Y es que, al parecer, fue Luis Videgaray, Secretario de Hacienda, quien convenció a Peña Nieto de que si Trump ganaba las elecciones, se desataría una catástrofe económica para México. Y ante esta posibilidad “económica”, las relaciones exteriores—comercio, turismo, misiones diplomáticas, límites
territoriales—, la política interior, las actividades de seguridad nacional
y la dignidad colectiva pasaron a segundo plano.

Este pasaje público, no es muy diferente del que viven algunas empresas privadas. Y es que, existen empresas familiares que cuentan con Consejos de Administración en cuyo seno participan consejeros profesionales, independientes y externos, y en donde las decisiones estratégicas de negocio, para bien o para mal, las acaba tomando una sola persona o rama familiar (incluso, sin la mayoría de los votos) ¿Paradójico, no?.

Y digo paradójico, porque el objetivo de tener un grupo de expertos en la mesa de Consejo es contar con más información y puntos de vista,
reflexionar en conjunto sobre las diversas ideas que puedan beneficiar (o no) al negocio—o al país, en el caso del Presidente Peña Nieto; y finalmente disminuir el riesgo en la toma de decisiones (buscar la continuidad y trascendencia). ¡Para eso se les paga a los Consejeros!.

Claro, esto resulta cuando el Consejo de Administración funciona como debe. Y cuando su Presidente ejerce la labor de sacar lo mejor de cada uno de sus Consejeros. Es decir, cuando pone límites a los consejeros
“iluminados” que todo lo saben, que controlan los debates y suprimen la
colegialidad. De hecho, es precisamente ésta la labor más significativa
del Presidente del Consejo.

Y es que los consejeros externos deben proporcionar información y
juicio crítico; ayudar a los dueños a mantenerse firmes en decisiones que puedan ser controversiales a nivel de familia, pero que benefician a la empresa (o al país); y enfocarse en el rendimiento empresarial sin perder de vista la relación familiar (unidad y convivencia). Es decir, deben tratar de lograr buenos 80s con paz familiar.

Y en el caso del Presidente Peña Nieto, deben tratar de lograr buenos
80s con paz social.

Obviamente, para ello, se requiere armonía y visión de futuro conjunta
entre ellos (Consejeros). Así las cosas, pareciera que lo que ha
sucedido en el gabinete del Presidente Peña Nieto es una disputa de
poder, y lamentablemente, cuando esto ocurre en el ámbito de la empresa familiar, los resultados son desastrosos: Se estanca la empresa, renuncian los consejeros externos, los colaboradores perciben el conflicto, bajan su productividad y tanto el negocio familiar como sus dueños pierden…

¿Será que en México estamos perdiendo en estos momentos?

* La autora es socia de Trevinyo-Rodriguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Minero, Petrolero y de Retail.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
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