Monterrey

Pasando la raya

Si buscáramos un concepto que mejor describiera lo “mágico” de esa raya creo que está fácil: IMPUNIDAD CERO y esa es la nueva iniciativa ciudadana que pretende, pues eso mismo: que el que la haga la pague.
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MIGUEL MORENO TRIPP
morenotri@gmail.com
12 septiembre 2016 11:24 Última actualización 12 septiembre 2016 11:27
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Pasando una mágica raya, y mágicamente puesto que no podría ser de
otra manera si la raya es mágica, nos convertimos en cenicientos cumplidores de la ley. ¿Pasarse un alto? Quiero ver al “valiente” (más bien irresponsable) que se atreviera a hacerlo. ¿Manejar a alta velocidad? Si, como no.

¿Hablar por celular o textear por no contenerse ante la imperiosa necesidad de comentar algo tan trascendente como dar la primicia de lo que dijo o dejo de decir fulanito o fulanita? Ni por casualidad; el celular -mágicamente de nuevo- parece que deja de funcionar mientras manejamos.

¿Porque el cambio tan radical por el que nos comportamos tan civilizadamente? ¿Qué nos hace volver tan cumplidores de las leyes? ¿Cuál es esa mágica raya?

Esa mágica raya se llama la frontera con Estados Unidos y cumplimos
al pie de la letra los reglamentos del otro lado porque si no lo hacemos,
nos obligan a hacerlo. Los policías allá no se andan con cuentos y la multa por más alta que sea es barata si lo comparamos con conocer la cárcel por dentro.

¿De este lado de la mágica raya?
Observe a cuantos conductores ve usando el celular. ¿Cuántos van o vamos a exceso de velocidad? ¿Cuántos se pasan los altos, porque se sienten por encima de los demás y se creen tan importantes que si llegan tarde algo malo le pasa al mundo (bueno, será que a lo mejor su patrón los corre)? Nos sale lo Lord o Lady texteador porque no hay nadie que nos diga nada. Total, si viene un policía lo amenazaremos con que “conocemos al Bronco” y lo va a despedir.

Por supuesto que no todos, en todo momento, cumplen las reglas allá y
cuando alguien no lo hace, da pena ajena ver que traiga placas de Nuevo León o de México. Acá ni nos inmutamos.

Si buscáramos un concepto que mejor describiera lo “mágico” de esa
raya creo que está fácil: IMPUNIDAD CERO y esa es la nueva iniciativa ciudadana que pretende, pues eso mismo: que el que la haga la pague.

No solo son las multas de tránsito. Es de ahí pa’l real. Es decir, al no dejar sin castigo algo tan “simple” como estacionarse en lugar prohibido o asignado para discapacitados, se está mandando una señal tanto al ciudadano como al gobernante: cuídate de hacer cosas indebidas que no te saldrás con la tuya.

Por un lado, la Universidad de las Américas Puebla realiza un análisis que se llama Índice Global de Impunidad.

México en el penúltimo lugar. Por otro lado, afortunadamente están
las redes sociales que exhiben a Lores y Ladys haciendo de las suyas: un tipejo que cobardemente golpea al portero de la tercera edad porque no le abrió a tiempo; una pareja golpeando a un ciclista; de las últimas está el que se estaciona en lugar para discapacitados y golpea al que le hace ver lo mal que está. En fin, desafortunadamente, de basura, sobran ejemplos.

Impunidad cero (ahora en minúsculas porque no se refiere a la incitativa) es que, si queremos políticos y gobernantes honestos, empecemos por nosotros mismos y sin necesidad de policía o celular que nos esté cuidando o evidenciando como a niños chiquitos irresponsables.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
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