Monterrey

Para tener un “Buen Fin”
y un “Mejor Inicio”

OPINIÓN. ¿Qué hacer para evitar caer presa de este ímpetu de comprar y aprovechar oportunidades? La respuesta es la prudencia y adecuada planeación. 
UANL OPINIÓN ACADÉMICA
Jorge O. Moreno
17 noviembre 2017 8:35 Última actualización 17 noviembre 2017 8:35
Columnista

Jorge O. Moreno, Profesor-Investigador de la Facultad de Economía de la UANL

En los próximos días se realizará, como desde hace algunos años, el conocido “Buen Fin”, una especie de tradición en dónde, emulando el “Black Friday” de Estados Unidos, los comerciantes mexicanos buscan dar inicio a la época decembrina e impulsar sus ventas, así como los consumidores buscan aprovechar las oportunidades que ofertas y crédito le brindan para anticipar sus compras navideñas, o utilizar los recursos de sus aguinaldos para aprovechar los descuentos que se ofrecen en este acontecimiento. Pero en este ganar-ganar, que coordina el incremento en la momentánea capacidad de compra de los hogares (debido al acceso a recursos extraordinarios, como el aguinaldo, ya sea en su totalidad o en una parte), con la necesidad de dar salida a sus productos e incrementar las ventas de los comerciantes, la sana planeación financiera de los primeros es más que necesaria. Así, el “buen fin” y “mejor inicio” a los que hago referencia en esta columna no son los vinculados a esta reciente tradición comercial de gastar en lo que uno quiere aprovechando cuanta oportunidad se presenta, sino a una sana situación financiera que permita a cada hogar un moderado cierre del año 2017 y un tranquilo inicio del año 2018.

Y es que, debemos recordar que estas ofertas de “El Buen Fin” están vinculadas a arrancar las ventas decembrinas al crear el “impulso de compra” por parte de los clientes con promociones que invitan a aprovechar oportunidades de crédito y descuentos en precios, mientras que para los comerciantes, es una gran oportunidad para vaciar sus anaqueles de saldos y productos en inventario, dándole así espacio a la recepción de nuevos productos, justo a tiempo para las ventas navideñas.

En este caso, debemos recordar las contribuciones al entendimiento del comportamiento de consumidor del reciente Premio Nobel de Economía 2017, Richard Thaler (Profesor en la Universidad de Chicago), quien obtuvo el galardón por el desarrollo de los fundamentos de la “economía conductual”. En su análisis, Thaler integra elementos de psicología a la teoría del consumidor, y estudia como los individuos toman decisiones cayendo en falacias como “la mano caliente” (pensar que la racha ganadora en procesos de toma de riesgo se extiende de manera natural, sin calcular la real probabilidad de que ésta situación de continuar ganando ocurra), o la existencia de “cuentas mentales fragmentadas” (en dónde Thaler explica cómo las personas toman decisiones financieras creando cuentas separadas en su mente, centrándose en el impacto limitado de la misma en lugar del efecto total).

De esta forma, se podría explicar por qué un consumidor va de tienda en tienda aprovechando las ofertas y los “meses sin intereses” con su tarjeta de crédito o usando de aguinaldo, aprovechando cada oferta como una especie de “ganga por separado”, sin considerar que el saldo de su tarjeta ya ha alcanzado un máximo, o sin contemplar cómo solventar el total de los gastos financieros mensuales que le representarán dichas compras, y cuánto representan como porcentaje de su ingreso.

¿Qué hacer para evitar caer presa de este ímpetu de comprar y aprovechar oportunidades? La respuesta es la prudencia y adecuada planeación. Al igual que un gran inversionista que organiza sus prioridades de liquidez en la construcción de un portafolio, combinando diversos instrumentos financieros en forma de rendimiento y madurez, todo hogar debe considerar las prioridades de gasto requeridas en su casa, las cuales pueden ir desde los gastos educativos de los hijos, la compra de un electrodoméstrico, o actualizar su automóvil.

Después, destinar un porcentaje del aguinaldo al ahorro financiero del hogar, pagando deudas previas y creando un fondo contingente para emergencias.

Finalmente, una vez que ya se ha decidido las prioridades de gasto para el hogar, buscar la mejor alternativa y precio, comparando los precios desde antes de que inicie el “Buen Fin”, para evitar caer en manos de comerciantes abusivos o falsas ofertas. Así, considerando siempre una actitud prudente ante las compras, evitando aquellas denominadas “impulsivas” o “de pánico”, de la mano de una adecuada planeación financiera, es posible evitar la desafortunada tradición de algunas familias mexicanas de enfrentar una “cuesta de enero” y tener las condiciones financieras necesarias para un tranquilo inicio del nuevo año 2018.

El autor es de esta columna tiene un Doctorado en Economía por la Universidad de Chicago. También es Profesor-Investigador de la Facultad de Economía de la UANL y miembro del SNI-CONACYT Nivel 1.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.