Para ser Director General… ¡Hay que pagar el Precio!
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Para ser Director General… ¡Hay que pagar el Precio!

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Para ser Director General… ¡Hay que pagar el Precio!

Ser empresario y capitán de una organización implica asumir todos los derechos y privilegios, pero también los sacrificios y obligaciones.

Opinión MTY empresas familiares Rosa Nelly Trevinyo- Rodríguez
30/05/2018
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Rosa Nelly Trevinyo-RodríguezFuente: Cortesía

La sucesión ejecutiva es un proceso: Un caminar en el que dos generaciones aprenden a compartir espacio, conocimiento, poder y visión; a integrar sus capacidades y formas de hacer; y a complementarse en la toma de decisiones. Durante este recorrido, no sólo se asimilan prácticas establecidas y se conciben innovaciones, sino que también—y lo más importante—, se aprende a ser un buen empresario y director general.

¿Suena raro? Le explico… En una primera generación, ser buen empresario y director general “es fácil”. Hay que sacar la empresa adelante, trabajar muchas horas, sacrificar fines de semana, invertir tiempo extra, no salir de vacaciones, ahorrar, pagar a tiempo a los empleados, velar por ellos, preocuparse por el futuro, etc. El reto es sobrevivir. En consecuencia, el negocio familiar se vuelve nuestra pasión y obsesión.

En una segunda generación (y posteriores), las cosas cambian. Y es que, usualmente, se goza de más dinero y privilegios; además, el negocio ha crecido, genera suficientes ingresos, y tiene más gente y estructura para poder cubrir ineficiencias.

Así, nos encontramos con directores generales miembros de la familia, que no se aparecen en los negocios, se van de vacaciones cada dos o tres meses o cuyo trabajo operativo lo sigue haciendo papá-fundador. Por ello, cuando se trata de la sucesión ejecutiva, pasar la estafeta en la empresa ¡no basta! Hay que enseñar y exigir también a los miembros de la siguiente generación un estilo de vida. Sí, un estilo de vida basado en la excelencia, la laboriosidad, la iniciativa, la sencillez y la austeridad. Y es que, ser empresario y director general implica presencia, compromiso, respeto, prudencia y perseverancia.

1.- Presencia: Responsabilidad de Estar.

Como máximo responsable de la empresa, no sólo hay que lucir bien en los eventos institucionales, sino también estar disponible para resolver problemas. Así que, no se vale apagar el teléfono el fin de semana o los días festivos. Aún y cuando existan otras personas que puedan resolver la crisis, nuestro deber es estar enterados y ejercer acción a tiempo en caso de que nos necesiten.

2.- Compromiso: No Dejar Proyectos Iniciados o en Proceso.

Cuando motivamos a la gente para que desarrolle proyectos y los acompañamos en el proceso, nuestra posición de poder y legitimidad se fortalece. Sin embargo, si desaparecemos y aparecemos de acuerdo a nuestros “compromisos”, los colaboradores pierden confianza en la capacidad del líder y se cuestionan qué tan puesta trae la camiseta.

3.- Respeto: Vacaciones y Privilegios con Medida.

Bien dice el slogan: nada con exceso, todo con medida. Y es que, eso de tomar vacaciones cinco o seis veces al año no es cosa de un director general. ¿O acaso Usted permitiría que un director general no familiar lo hiciera? Lo mismo sucede con los privilegios (carros, choferes, aviones, préstamos): ¡No abuse!

4.- Prudencia y Perseverancia: Demostrar Temple y Buen Juicio

Como director general hay que tomar el control y la responsabilidad de las decisiones que adoptemos. No se vale utilizar chivos expiatorios para cubrir los errores. Debemos reconocer nuestros logros y caídas; pedir ayuda en caso de necesitarla y seguir adelante.

En conclusión, ser empresario y director general implica asumir todos los derechos y privilegios, pero también los sacrificios y obligaciones. Y es que, siempre habrá profesionistas no familiares, capacitados y con ganas de crecer, a los que se pueda contratar para llevar el negocio adelante ¿O no?...

La autora es Socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail. 

Opine usted: rosanelly@trevinyorodriguez.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.