Monterrey

¿Para qué los queremos?

OPINIÓN. Un partido renunció a sus prerrogativas y los demás hicieron mutis hasta que la presión en redes sociales era tan fuerte que accedieron a regañadientes a regresar algo de lo que nos quitan como sociedad.
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​Miguel Moreno Tripp
morenotrip@ gmail.com.mx
16 octubre 2017 9:41 Última actualización 16 octubre 2017 9:41
Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

A prácticamente un mes del terremoto del 19 de Septiembre estamos regresando a la normalidad. Pero no me malinterprete. De ninguna manera me refiero a quienes perdieron a un ser querido -peor a un hijo pequeño-. Tampoco a quienes perdieron el patrimonio formado a costa de una vida de esfuerzo. Para ellos y para muchos en México, las cosas no podrán ser iguales.

Sin embargo para una élite -porque cobran como tal- ya se normalizó la situación y vuelven a su actividad cotidiana: es decir, a no hacer nada de provecho. Lo demostraron y dejaron lugar a dudas; y es que en los momentos difíciles, en los que se demuestra el liderazgo, no estuvieron presentes.

¿Se pararon en el Colegio Rebsamen? Pasar por ahí no cuenta. Mucho menos si la Delegada de esa demarcación es la indiciada de Morena (por aquello de lo que dice su dedito, el índice) pero que no hizo nada por revisar previniendo esa tragedia. Aunque, ¿cómo habría de revisar si eso pudiera implicar el haberle llevado la contra al Ex Jefe de Gobierno que tuvo en su momento la responsabilidad de verificar el estado de las construcciones? ¿Desde hace cuantos años existe ese colegio y desde hace cuantos años es que el PRD, el mismo López Obrador y ahora la Delegada, responsables en distintos momentos del ExDF no hicieron nada?

Ahora ya podemos enterarnos en los medios que, sólo para ellos, ya se está normalizando la situación, porque ya empezaron con el mismo rollo de siempre: echándose mugrero unos a los otros sin aportar nada. Sólo patéticas luchas palaciegas con declaraciones que enervan. Una que destaca por ser engaña bobos: “mi ayuda es mejor porque el otro no sabe de pobreza”. ¿Eso es a lo que más llega? ¿Como es que la gente compra esas ridiculeces?

Un partido renunció a sus prerrogativas y los demás hicieron mutis hasta que la presión en redes sociales era tan fuerte que accedieron a regañadientes a regresar algo de lo que nos quitan como sociedad. O lo que es lo mismo, tuvieron a bien, sus graciosas majestades, en hacer un sacrificio enorme regresando unas cuantas migajas de nuestro dinero.

¿Porqué les pagamos? Según ellos, para “defender nuestros derechos políticos” (whatever that means). También para protegernos de “los de arriba” y sobre todo “de los del otro partido porque ellos son los malos, no nosotros”. La mañosa maña por delante. Realmente salen muy, muy caros para esas tonteras. ¿Crear fuentes de trabajo productivas? Sí, como no. En su vida han puesto un negocio y han tenido que preocuparse por pagar la nómina cada quincena.

Ya lo demostramos: No los necesitamos porque no ellos no aportan nada. Son carretadas de dinero que solo están engrosando las carteras de unos cuantos a costa de nosotros. ¡Ya basta de consecuentarlos!

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Em- presas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
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