Monterrey

Nuevo León: balance a un año de gobierno

Opinión. Se ocupa algo más que promesas, un sombrero vaquero, un lenguaje soez y una que otra puntada, para gobernar Nuevo León.
COMENTARIO ECONÓMICO

MARCO A. PÉREZ VALTIER
​mperezv@perezgongora.com
05 octubre 2016 10:7 Última actualización 05 octubre 2016 10:8
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

Las primeras encuestas sobre la actuación del nuevo gobierno del Estado, se realizaron un año después de las elecciones por un grupo editorial de la localidad, y los resultados fueron desaprobatorios para la nueva administración.

En efecto, en aquella ocasión, solo un 29 por ciento de los encuestados
aprobó la actuación del nuevo gobierno, mientras que las calificaciones
que obtuvieron en general, fueron desaprobatorias, de 5.7 por parte de los ciudadanos y de solo 4.8 por parte de los líderes de la comunidad,
reflejando una fuerte decepción en la comunidad.

A un año de gobierno, las encuestas vuelven a reiterar las calificaciones
ya señaladas, producto no solo de una “Percepción” de falta de resultados, sino de datos duros que avalan un deterioro
gubernamental sistemático.

El recorte en el gasto del gobierno del Estado, solo se aplicó a la Inversión Pública, y sus resultados se están manifestando en una crisis económica en el sector de la construcción, que ha permeado al resto de la economía, afectando el desempeño del crecimiento del Producto Interno Bruto Estatal, que con datos del INEGI al primer trimestre de este año, nos colocan en el lugar 21 a nivel nacional en materia de crecimiento industrial.

Más aún, en materia de Transparencia y Disposición de la Información Fiscal, de conformidad con el Índice que elabora la firma de consultoría ARegional, el Estado que más deterioró su posición relativa en este Índice de Transparencia, fue precisamente Nuevo León, que pasó del lugar 17 en 2015 al lugar 21 a nivel nacional en 2016, al eliminar de su portal en Internet mucha de la información
que anteriormente se publicaba, sin que haya existido una justificación para implementar estos cambios.

Por otro lado, los reportes financieros revelan que la crisis financiera tan publicitada no era tal, ya que en menos de un año de operación, el Estado está siendo capaz no solo de absorber el menor pago de la Tenencia, el cual se redujo en un 20 por ciento, sino también de amortizar deuda!!! reduciendo su nivel de endeudamiento, situación que solo es posible cuando se opera con superávit, lo que pone de manifiesto que el tan cacareado déficit, no era real, sino solo 
“presiones” en el gasto, originadas por obras inconclusas, como el Metro y los Hospitales Regionales.

Si a esto le agregamos que la inseguridad, medida a través de los
asaltos a Bancos, restaurantes y comercios, así como los robos de autos y en casas habitación van en constante aumento, sin mencionar la falta de oficio político para resolver problemáticas como las del magisterio y el show sin resultados para castigar la corrupción de los funcionarios anteriores, sin duda que pesan mucho a la hora de evaluar resultados.

Coincidirán conmigo en que la cereza del pastel es el asunto del “cobijagate” en el cual se vio involucrado un cercano colaborador del Gobernador y que puso de manifiesto que la lucha anti corrupción es solo discurso, ya que en lugar de aplicar la Ley, el astuto Fiscal “opta” por mediar (con una empresa fantasma), pretendiendo incluso aplicar una multa irrisoria, dándole un manejo desaseado e injustificable que revela la verdadera naturaleza corrupta del actual gobierno.

La renuncia de seis de los siete Consejeros Ciudadanos anti corrupción, es la prueba más contundente de lo anterior.

Sin duda, se ocupa algo más que promesas, un sombrero vaquero, un
lenguaje soez y una que otra puntada, para gobernar Nuevo León. No es fácil llenar esa silla.

* El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.