Monterrey

Notas del vino

Siempre es fascinante conocer la gran cantidad de aromas encontradas en el vino, saber su proceso y al final el maridaje perfecto para acompañar la comida.
Héctor López
03 julio 2014 23:43 Última actualización 04 julio 2014 5:0
vino

(Cuartoscuro)

MONTERREY.- Recuerdo hace algunos años, empecé una reunión semanal de vino con algunos amigos, emocionados por la idea de probar cosechas nuevas y uvas de regiones desconocidas, siempre terminábamos con la segunda botella saturados de comer mantequilla con pan y sin poder reconocer ningún aroma después de la tercera copa. Eventualmente aprendes a catar correctamente. Vista, olfato y gusto son los pasos.

Alguna vez, todos tuvimos ese primer encuentro con el vino.
Bebida que tanto intimida a la hora de estar en un restaurante y no saber cual etiqueta elegir.

Siempre es fascinante conocer la gran cantidad de aromas encontradas en el vino, saber su proceso y al final el maridaje perfecto para acompañar la comida. Pero, ¿cómo funciona realmente? ¿cómo un vino puede oler a madera o a limón? ¿Cómo lo maridamos? La clave de los grandes catadores de vino es la práctica con su paladar y nariz para detectar aromas (llamados también notas) en cada copa. En otras palabras, es fácil: hay que probar.

Es increíble pensar como una sola botella puede tener estos recuerdos aromáticos que asociamos con viajes, lugares, personas y cosas. Los aromas del vino vienen de tres principales fuentes: las uvas, la fermentación y la maduración (añejamiento). Cada uno deja una huella particular en la copa las cuales son: fruta, lácteo, y especias. Claro que se puede ampliar mucho más el panorama, dentro de la fruta, encontramos una infinidad de aromas como: cerezas frescas, ciruelas pasas y zarzamoras en el tinto y limón, manzana y miel en los blancos; en el proceso de fermentación se desarrolla la nota láctica que puede también ser mantequilla, yogurt o pan y finalmente en la maduración encontramos la nota especiada en donde se guardan los aromas a vainilla, a madera, el chocolate, el tabaco y el coco.

Algo que debe tomarse en cuenta es que entre más se beba menos percepción hay de las notas; después de la quinta copa, la distinción de las mismas baja mucho.

El proceso de elaboración del vino es claro, y probarlo también.
Hay que ver, oler y degustar. En cada paso hay puntos interesantes que al final se unen y te dicen el vino que estas tomando.

En la vista , hay que observar color. Entre más rojizo sea, estamos tomando un vino maduro; entre más purpura, el vino debe ser joven.

El siguiente paso es oler, aquí se despierta nuestra memoria olfativa y es donde empezamos a asociar aromas que ya hemos olido antes, con los que están presentes en la copa. Por eso hay aromas que nos recuerdan al campo, al mar, al perfume de una persona, a una comida.
Por último, degustar, es la mejor parte. Aquí explotan todos los sabores y aromas que finalizan con un retrogusto en el paladar.

Por más complicado que parezca, todo se reduce a tomar un vino que más nos guste, dejando atrás prejuicios de precios.

Te recomiendo probar para el verano vinos blancos ligeros y rosados. Nunca decepcionan.