Monterrey

No quiero oro ni quiero plata

OPINIÓN. Si a la CNTE no le alcanza para dar clases, ¿Ud. cree que se pueden detectar talentos desde temprana edad? Que frustrante resulta escribir esto porque ¿cuántas vidas de niños son echadas a perder por culpa de la CNTE?, ¿cuánto talento desperdiciado?
Miguel Moreno Trip | WIKI-LÍTICO
 
15 agosto 2016 13:1 Última actualización 15 agosto 2016 13:2
Segob asegura que pronto se terminarán los bloqueos de la CNTE

Juan Pablo Castañón, presidente de la CCE habló acerca de los acuerdos a los que llegaron los líderes empresariales y el secretario de gobernación, sobre los bloqueos de la CNTE.


Esa frase tan mexicana se ha vuelto viral porque, si bien corrobora el sentido del humor de los mexicanos, desgraciadamente también deja entrever que los mexicanos tenemos una mentalidad conformista y solo queremos romper la piñata. Desafortunadamente los resultados olímpicos, hasta el momento, no demuestran otra cosa.

Ojalá que no se vaya México en blanco en estos juegos olímpicos porque simplemente no es aceptable que la 12 economía mundial no tenga una sola medalla.

Podríamos intentar buscar una explicación, pero aparentemente no va a ser fácil encontrarla. ¿Hay suficientes recursos dedicados al deporte? ¿qué tanta corrupción hay en la CONADE? ¿en el Comité Olímpico Mexicano? ¿en cada una de las Federaciones que supuestamente promueven el deporte?

Eso sí, ¿qué medalla nos ganaríamos en las olimpiadas de las marchas y plantones? ¿qué lugar ocuparíamos en el mundo en las competencias internacionales de bloqueo de las vías de comunicación? ¿En la quema de vehículos? ¿en bloqueo de trenes? Sin lugar a dudas el oro la plata y bronce al mismo tiempo.

Si a la CNTE no le alcanza para dar clases, ¿Ud. cree que se pueden detectar talentos desde temprana edad? Que frustrante resulta escribir esto porque ¿cuántas vidas de niños son echadas a perder por culpa de la CNTE?, ¿cuánto talento desperdiciado?

Agrupaciones van y vienen (no sé porque me da la impresión de que son los mismos con muchos más nombres que integrantes, pero sería muy mal pensado de mi parte suponer eso) que siempre están defendiendo “los pisoteados derechos del pueblo”. Según ellos, claro está.

Más ninguna de esas agrupaciones jamás habla de obligaciones, nunca dice que para ser bueno en algo hay que dedicarle tiempo y esfuerzo.

No le dicen a “el pueblo” que tanto defienden que no es cuestión de que el gobierno nos de todo. Que no se llega a nada si la gente estira la mano y pretende que alguien más, llámese papá gobierno, le solucione la vida. Esa peligrosa mentalidad se ha permeado por generaciones. ¿Cómo revertirla?

No lo sé, pero lo que sí sé es que hay condiciones básicas que se tendrían que cumplir. Se necesita tener un estado de derecho que implica que todos (incluso los que se dicen maestros) cumpliéramos con nuestras obligaciones así como el gobierno debería cumplir las suyas (por ejemplo hacer que se permita el libre paso). Sí, hay obligaciones, no únicamente derechos.

Igual de importante resulta el que los partidos políticos y los políticos dejaran de engañar al pueblo (nótese: para ellos somos el pueblo, no somos ciudadanos), y lo que es peor, que dejen de vivir de perpetuar la pobreza. Tienen la mentalidad de que si se acabara la pobreza, ¿luego que vendo?

Quizá lo más importante: la famosísima rendición de cuentas. Si se reciben recursos de “el pueblo” ¿por qué no le rinden cuentas a “el pueblo”? Corrupción también es embolsarse dinero y hacerse como que la Virgen le habla a uno.

Ojalá, no, perdón, por este medio se solicita formar una comisión en el Congreso con ciudadanos especialistas para que investigue estos paupérrimos resultados. Hay que destapar la cloaca.

*El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Em- presas, en el IPADE. Se desempeñó como Director Gen- eral de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcio- nar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.



Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.
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