Negligencia en la Empresa Familiar
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Negligencia en la Empresa Familiar

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Negligencia en la Empresa Familiar

En el ámbito empresarial, este mal equivale a la corpor-eutanasia, es decir, ayudar al negocio a morir.

Opinión MTY empresas familiares Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez
02/05/2018
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Dra. Rosa Nelly Trevinyo Rodríguez.Fuente: Cortesía

Aunque existen muchos retos que las empresas familiares enfrentan en sus procesos de profesionalización e institucionalización, el más peligroso y dañino para la familia empresaria, sus colaboradores y clientes es, sin duda alguna, la negligencia familiar-empresarial.

Y es que, si tal como lo afirman algunos abogados, la negligencia en el ámbito médico puede compararse con el homicidio; en el ámbito de la empresa familiar, equivale a la corpor-eutanasia—ayudar al negocio a morir.

De todas las acciones o decisiones negligentes que se pueden tomar, existen DOS que definitivamente aniquilan al negocio familiar.

Número 1: No tener claro el futuro.

Cuando uno no tiene tiempo para pensar y planificar el futuro, algo anda mal. De nada sirve trabajar, trabajar y trabajar si no tenemos claro a dónde queremos llegar. Por ello, de tiempo en tiempo debemos hacernos algunas preguntas clave en términos de propiedad, gobierno y gestión.

Propiedad: ¿Por qué continúo con este negocio? ¿Me sigue apasionando? ¿Qué falta por hacer? ¿Qué espero que pase con la propiedad de mi empresa? ¿Deseo venderla? ¿Transmitirla a las siguientes generaciones? ¿Incluir otros socios? ¿Qué estoy haciendo al respecto? ¿Cómo me aseguraré de no dejar problemas?

Gobierno: ¿Me interesa fortalecer la toma de decisiones? ¿Estoy dispuesto a alinearme o intentaré sabotear el proceso? ¿Qué tipo de consejeros necesita mi negocio? ¿A quién conozco que pueda proponer ideas valiosas para mi organización?

Gestión: ¿Hace cuánto tiempo que no re-pienso mi modelo de negocio? ¿Dónde estamos ahora en relación con la competencia? ¿Cuál es nuestra ventaja competitiva?—¿Aún la tenemos?—¿Qué necesitamos hacer para seguir creciendo?

Tener espacios para realizar planeaciones estratégicas guiadas; establecer objetivos familiares-empresariales y visualizar el futuro es imprescindible para las familias empresarias que desean hacer trascender su patrimonio.

Número 2: No preparar el negocio para crecer.

El crecimiento de un negocio es vital para crear valor; para nutrir el patrimonio. Una empresa que “se mantiene” en un mercado donde los competidores crecen, en automático “se hace chiquita”.

Y, aunque en el corto plazo las empresas pueden promover el incremento de valor optimizando costos y activos, o automatizando; en el largo plazo, no será suficiente: Habrá que diversificar (entrar en otros sectores) y promover la expansión geográfica. No obstante, para ello, es indispensable preparar la organización y desarrollar la capacidad de absorber el crecimiento.

Que quede claro: Aún teniendo un sueño compartido (sabiendo bien a dónde vamos) no podremos avanzar al “siguiente nivel” sin una oportuna estructura financiera y fiscal, procesos e indicadores validados, gente profesional, incentivos adecuados, control sobre la operación y los recursos, un organigrama que fomente sinergias y trabajo en equipo, cartas de reemplazo preparadas, órganos de gobierno efectivos, una cultura de trabajo que impulse la innovación y el espíritu emprendedor y un modelo de negocio probado y replicable.

En breve, si deseamos que el negocio de la familia perdure, hay que preparar el camino para que esto suceda. De no hacerlo, estaremos cometiendo una irresponsabilidad; una negligencia empresarial. ¡Hay que medir las consecuencias! O en su defecto, asumir la muerte futura de la empresa familiar.

La autora es socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.