Monterrey

Nació debajo de un puente

OPINIÓN. La cultura comerciante de los regios, nació en los 1800’s en “vereditas” marcadas en arena y pedregal dentro del lecho del río Santa Catarina.
AL TANTO

LUIS FLORENTINO
ELIZONDO LOPEZ

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07 septiembre 2016 10:39 Última actualización 07 septiembre 2016 10:41
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Comercio ambulante. (Cuartoscuro/Archivo)

[El STC Metro ha emprendido acciones para retirar a vendedores ambulantes de sus estaciones. / Cuartoscuro / Archivo]

Dicen los que conocen de la historia de Monterrey; que la cultura comerciante de los regios, nació en los 1800’s en “vereditas” marcadas en arena y pedregal dentro del lecho del río Santa Catarina.

Traten de imaginarlo!, y regresen su reloj unos 130 años. La “Indepe”,
es solamente un barrio de nombre “San Luisito” y se conecta con el
Centro de la ciudad a través de un servicio que, por unos centavos, los vecinos le dan a los transeúntes.

El servicio consiste en poner tablas para que la gente camine sin riesgo
a mojarse; pues el puente colgante que cruza el río, además de peligroso, lo prefieren pasar por debajo para aprovechar su sombra y la vendimia que realizan inmigrantes del centro del país, principalmente provenientes de San Luis Potosí. Años después, el puente colgante se cambió por uno de madera; y cuentan, que fue eso lo que motivó a los comerciantes a instalarse tanto encima como por debajo de él. Pero avancemos un poco en el tiempo! Es 1903. Visualicen ahora al gobernador, el general Bernardo Reyes, que inspirado en el ánimo comerciante que veía en la parte baja del frágil puente, lanzó una convocatoria para diseñar el primer “Puente-Mercado” de la República.
 
¡Sin duda!, una idea atrevida - hoy diríamos innovadora-; pero lo importante, es que ese puente comenzaba a moldear la cultura de los regiomontanos.

Entonces, y gracias a la ingeniería civil, aquella idea de Bernardo
Reyes terminó en la inauguración de uno nuevo; soportado ahora, por
pilares de concreto y acero, techado y con locales comerciales en su
interior.

El “Puente San Luisito” fue como se bautizó e inmediatamente fue ocupado por comerciantes y se convirtió en el más pintoresco, tradicional y concurrido mercado de los obreros, de la clase media; e incluso, como decían: “de las gentes adineradas”.

También se recuerda, que para 1909, un devastador huracán azotó
a la ciudad de Monterrey; y los historiadores citan que a pesar de
que “la monstruosa corriente que lo cubrió hasta el techo, no logró tumbar al San Luisito”. Luego entonces, el puente, que quedó severamente dañado; y lo elevado de la corriente del Santa Catarina fueron las causas para que el espíritu comerciante de cientos de regios continuara.

Pero ahora, a las márgenes del río.

Así pues, la vendimia continuó por décadas y con el paso del tiempo
fue consolidándose del lado sur como el “Mercado Moctezuma”; y
en el lado norte, como el “Mercado Colón”.

El puente por su parte, fue reconstruido y finalmente en 1976 una
nueva versión patrocinada por el gobierno, de cemento, acero y tres
grandes arcos que hasta hoy lo sostienen, fue inaugurada.

Y si bien es cierto, la nueva versión mató de tajo a un ícono de comercio; el “San Luisito” o “Puente del Papa” sigue acompañando a la cultura comerciante y emprendedora de Monterrey.

* El autor es Director General del Despacho Elizondo Cantú, S.C. (DECSC). Member of Allinial Global.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.