Monterrey

Multa por mal gobierno

OPINIÓN. Porque, encima de los endeudamientos que heredan los gobernadores pasados -todavía actuales en varios estados- así como las lastimosas consecuencias de la inseguridad, acabamos pagándoles carretadas de dinero.
WIKI-LÍTICO

MIGUEL
MORENO
TRIPP
13 junio 2016 10:4 Última actualización 13 junio 2016 10:11
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

El Expresidente Salinas pronunció una frase que se hizo relativamente celebre cuando aparentemente no quedaba claro quién sería el candidato sustituto a raíz del asesinato de Colosio. No creo que deba inscribirse en mármol, sin embargo resume los resultados de las elecciones del domingo, debacle para el PRI, agradable sorpresa para el PAN: No se hagan bolas (...son los resultados los que cuentan!).
También podemos parafrasear un sketch del cómico programa SNL: “Really?” (¿De veras?)

¿De veras pensaban las cúpulas de los partidos políticos que la corrupción e ineptitud de varios, más bien la mayoría de sus gobernadores estatales iban a generarles votos a sus partidos? ¿De veras? Veamos la lista: Desvío de fondos, endeudamiento excesivo, obras con sobreprecio, corrupción a todos los niveles, inseguridad, policías municipales y estatales corruptas, territorios que los dejaron o inclusive apoyaron en volverse tierra de nadie (bueno es un decir porque si son de alguien: del crimen organizado).

Y particularmente a dos partidos (adivine, adivinador) aportan a la lista el hecho de que casi 40 años después de Tlatelolco en donde la izquierda fue reprimida, un Gobierno Estatal y una presidencia municipal perredistas y su Morena narco-esposa siguen en la cárcel por represores, cosa que no contradijeron los carísimos e ineficientísimos GIEI, expertos solamente en el activismo político.

Y lo que viene. Tras el abrumador triunfo de la abstención en el Ex DF, orondo se alza Morena, que con los pobres resultados obtenidos con los muchos acarreados, impondrán una constitución populista a una entidad que era un distrito federal, simplemente porque ahí radica el poder federal, pero que las frívolas ambiciones políticas del gobernante en turno, los lleva a querer ser un estado, libre y soberano pero subvencionado por los demás estados (salvo prueba en contrario en años venideros si se les reducen los subsidios). Ven las barbas del vecino pueblo Venezolano sufrir el corte de las consecuencias del populismo y no ponen las suyas a remojar votando por algo menos radical.

Lo malo –pésimo- para nosotros es que esa confrontación con la realidad de los partidos políticos nos sale muy cara. De acuerdo al “Estado del Ejercicio Presupuestal” del INE al mes de mayo de 2016, el presupuesto para 2016 es de 15 mil 518 millones 76 mil 594.28 (no perdonan la burla, más de quince mil millones de pesos con 28 centavos!!!). De ese monto, el financiamiento a los partidos es de poco más de 4 mil millones de pesos; el gasto de operación, son 8 mil 176 millones. Destacan los “proyectos especiales” por 3 mil 310 y dentro de ese rubro aparece el concepto de “Procesos locales” 1 mil 730 millones. ¿Cómo? ¿Las elecciones son “proyectos especiales”? ¿No es para eso que está el INE? Entonces ¿en qué es en lo que se va el dinero clasificado como gasto de operación?

Encima de los endeudamientos que heredan los gobernadores pasados -todavía actuales en varios estados- así como las lastimosas consecuencias de la inseguridad, acabamos pagándoles carretadas de dinero. ¿Qué necesitamos para ponerles un basta a los partidos políticos y sus pésimos gobernantes?

Propongo una cosa: que se aplique una multa por mal gobierno a los partidos políticos. Si a un exgobernador o expresidente municipal -cualquier puesto de elección popular-, que posteriormente acabe siendo investigado y/o sancionado (jaja) también se le aplique una multa al partido que lo postuló para resarcir los males que dejó su mala decisión. Total, les sobra dinero para pagar esa multa.

No basta un “escuchamos claro y fuerte el mensaje” o bien un “ofrecemos al pueblo de Guerrero nuestras disculpas, y pedimos su perdón”. Maduren como partidos políticos y háganse responsables del tiradero que dejan sus pésimas decisiones.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.