Monterrey

Monedas depreciadas

OPINIÓN. Si medimos las variaciones promedio del tipo de cambio de los últimos doce meses, la caída del peso mexicano respecto al dólar de Estados Unidos nos arroja una cifra de 18.4% de depreciación de nuestra moneda.
OPINION
ACADÉMICA

TECNOLÓGICO
DE MONTERREY

EDUARDO
CARVAJAL
02 febrero 2016 11:39 Última actualización 02 febrero 2016 11:46
Eduardo Carvajal

Eduardo Carvajal

En el momento en que vemos como la volatilidad de los mercados financieros ha afectado significativamente al tipo de cambio entre el peso mexicano y el dólar de Estados Unidos, vale la pena detenernos un poco a pensar sobre la depreciación que ha sufrido nuestra moneda y compararla con el deslizamiento que también han sufrido las monedas de otras economías para observar así el panorama completo.

Si medimos las variaciones promedio del tipo de cambio de los últimos doce meses, la caída del peso mexicano respecto al dólar de Estados Unidos nos arroja una cifra de 18.4% de depreciación de nuestra moneda, algo nada insignificante. Los resultados de nuestros vecinos en América Latina para el mismo periodo han sido mixtos: por un lado tenemos a las economías cuyas monedas han perdido valor de forma moderada con respecto al dólar, como Perú, cuyo nuevo sol se ha depreciado sólo un 12.4%, o el peso en Chile, que se ha depreciado un 14% en el mismo periodo; mientras que en el otro extremo tenemos a los dos gigantes del continente: Brasil, cuyos reales han perdido el 35% de su valor, y Argentina, que ha visto cómo su moneda se ha depreciado en un 36.7%. Detrás de ambos se encuentra Colombia, cuyos pesos se han depreciado en un 27%, y Uruguay, cuya moneda se ha depreciado un 20% en el mismo periodo.

Si extendemos el análisis comparativo con economías de otras latitudes nos encontramos que la moneda más depreciada respecto al dólar fue el rand sudafricano, con una pérdida de valor en un 29.5%.

Le sigue la lira turca con un 22.6% de depreciación. Más abajo, pero no en orden de importancia, se encuentran las depreciaciones del rublo ruso, el dólar canadiense y la corona noruega con el 16.4%, 15% y 13.2% respectivamente. En el mismo rango están los dos países más grandes de Oceanía, que en el último año han visto cómo sus monedas han perdido el 14.4% (Nueva Zelanda) y el 13.4% (Australia) de su valor frente al dólar de Estados Unidos. En un menor porcentaje de desliz cambiario están las depreciaciones del won de Corea del Sur y el tan amenazante y temido yuan chino, con un 9.6% y 5.4% respectivamente durante 2015.

Las comparaciones con otros países nos ponen en perspectiva, además de ayudarnos a dimensionar el tamaño de la depreciación de nuestra moneda. Es evidente que la variación del tipo de cambio ocasiona que el peso mexicano pertenezca todavía al nada honroso Top 10 de las monedas más depreciadas del año y, de acuerdo a la volatilidad del tipo de cambio que pudimos observar en el mes de enero, ahí seguiremos durante el 2016. Incluso el dólar de Estados Unidos ha depreciado las monedas de los países más desarrollados, pues el euro y el franco suizo se han depreciado respecto al dólar en un 6.5% cada una y la libra esterlina en 6.9%.

Las razones de la volatilidad de casi todas las monedas del mundo frente al dólar están más o menos dentro de los parámetros de la normalidad si entendemos los fundamentales de la economía global. La desaceleración del crecimiento de China, la caída de los precios internacionales del petróleo y el nerviosismo de los inversionistas en los mercados financieros internacionales, han creado un ambiente de cautela, desconfianza y sobreprotección del valor del dinero, que hace del dólar de los Estados Unidos una buena fuente de refugio y seguridad.

Las perspectivas de los economistas para 2016 son de crecimiento económico mundial moderado, con un ambiente de volatilidad en los mercados accionarios y cambiarios, por lo que el entorno financiero internacional será más o menos el mismo que hemos tenido durante 2015: con depreciación del peso frente al dólar.

Con este panorama, no nos queda más que ser austeros, limitar al máximo los créditos en moneda extranjera y moderarnos en los gastos no esenciales para poder enfrentar otro año de incertidumbre y volatilidad financiera.

Fuente: Elaboración propia con datos de fx.sauder.ubc.ca

* El autor es economista y profesor de Finanzas y Economía de la Escuela de Negocios, Ciencias Sociales y Humanidades del Campus Monterrey. Su correo electrónico es: edcarbaj@itesm.mx


Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.