Mi herencia: ¡ya la tengo por default!
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Mi herencia: ¡ya la tengo por default!

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Monterrey

Mi herencia: ¡ya la tengo por default!

OPINIÓN. Si sus hijos no tienen claro qué hacer con sus vidas, si se sienten merecedores del patrimonio o si piensan que la herencia les corresponde “por default” y “será equitativa”… ¡Cuidado!

EMPRESAS FAMILIARESRosa Nelly Trevinyo-Rodríguezrosanelly@trevinyorodriguez.comFacebook: /doctoratrevinyoTwitter: @doctoratrevinyoPag web: www.trevinyorodriguez.com
10/01/2018
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¿Alguna vez se ha preguntado cuánto del total de su patrimonio irá a parar a manos de sus hijos? Planificar cuándo, cómo y cuánto legar a nuestros sucesores es una de las decisiones más importantes de nuestras vidas, y de la de ellos. Y es que, de esto dependerá no sólo su desarrollo profesional futuro, sino—y lo más importante—su felicidad.

La felicidad es una condición interna de satisfacción y alegría, de bienestar auto-percibido que influye en la manera de ver la vida y de comportarse. Actualmente se conoce que la variabilidad en los niveles de felicidad que experimentamos se ven influidos por factores genéticos, por factores socio-ambientales y por factores asociados a la consecución de nuestros objetivos y deseos.

Y es que, como persona, uno necesita experimentar retos, sentirse orgulloso del trabajo realizado, de los frutos alcanzados y de lo que uno sabe y puede hacer. Por ello, debe tener un objetivo en la vida, un propósito. Así que, si sus hijos no tienen claro qué hacer con sus vidas, si se sienten merecedores del patrimonio o si piensan que la herencia les corresponde “por default” y “será equitativa”… ¡Cuidado! Una herencia sustantiva no les proporcionará la felicidad; aunque sí puede ayudarles a adquirir algunas adicciones.

¿Qué hacer entonces?
1.- Impúlselos a ESTUDIAR.
Hoy en día, donde el mundo y los mercados están globalizados, la educación académica y financiera es fundamental. Ya no basta con estudiar una carrera, hay que exigir más. El conocimiento caduca y las inversiones son cada vez más complejas. Si no saben cómo administrar una pequeña fortuna, ¡no se las deje!

2.- Enséñelos a TRABAJAR.
Si no experimentan lo que cuesta ganarse el dinero, no lo valorarán. Si no aprenden lo que es la disciplina (esfuerzo) y la fuerza de voluntad (ahorro), no lograrán concretar metas en su vida y mucho menos sabrán cómo multiplicar el patrimonio. Forme personas independientes, autónomos y que sepan tomar decisiones—con o sin dinero.

3.- Ayúdelos, desde jóvenes, a REALIZAR INVERSIONES (pruebas piloto).
Apóyelos para que aprendan cómo invertir en activos financieros, inmuebles, y negocios. Cree pruebas piloto y acote el capital invertido. Al final, no importa si ganan o pierden, lo relevante es que entiendan los conceptos de riesgo, ganancia, pérdida, que analicen el mercado, que lean los periódicos, que sepan que invertir no es sólo tener dinero, sino manejarlo y cuidarlo. Y es que, no siempre los asesores harán bien su trabajo ¿o si? ¡Hay que saber pedir y exigir resultados!

4.- Visualice cómo DOSIFICAR la RIQUEZA para que puedan asimilarla.
No les de todo—aunque lo tenga. Pídales que trabajen, que ganen su propio dinero. Y, cuando toque el tiempo de repartir, herede sólo lo “suficiente” como para que puedan vivir tranquilamente y ejercer su profesión, pero no lo “suficiente” para que vivan sin hacer algo productivo con sus vidas.

5.- Amplíeles la PERSPECTIVA en relación al “ÉXITO”.
Ayúdeles a entender que el éxito es una percepción y que su medición es subjetiva. Infúndales la necesidad de luchar por un objetivo; de tener un propósito de vida. “Sólo aquello que es valioso por sí mismo y que se perpetúa de por vida es lo que vale la pena acumular”. Más riqueza no proporciona más felicidad.

Conclusión: Herede valores, propósito de vida, educación, hábitos sanos y buenas costumbres. Sólo así sus hijos podrán perpetuar el patrimonio económico y empresarial que les encomiende.

La autora es Socia de Trevinyo-Rodriguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Minero, Petrolero y de Retail.

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.