Monterrey

México incluyente, perspectiva para el desarrollo social

OPINIÓN. Para generar movilidad social lo haremos si, y solo si, se incorpora el factor productivo como un componente más de esta política social donde la educación y la formación para el trabajo.
DESARROLLO
SIN ADJETIVOS

ALBERTO ALMAGUER

almaguer@hotmail.com
02 septiembre 2016 10:13 Última actualización 02 septiembre 2016 10:22
Alberto Almaguer

Alberto Almaguer

Con el fin de garantizar un desarrollo humano y social digno, México debe proveer a toda la población, de oportunidades igualitarias en salud, seguridad, educación, vivienda, servicios básicos y trabajo.

Lograr este desarrollo requiere no solo de políticas públicas, sino de
compromiso social; desde aquellos que proponen las prácticas adecuadas para el sostenimiento de dichas políticas, hasta de quienes se verán beneficiados de ejercer sus derechos como ciudadanos.
Además, es necesario no solo llevar a la acción las estrategias
establecidas, sino difundir sus beneficios para que más personas se vean favorecidas.

De todo lo anterior, nos enfrentamos a un reto de mayor magnitud, el
de aminorar las brechas de desigualdad que existen en México. Según el CONEVAL el 9.5 por ciento de la población se encuentra aún en situación de pobreza extrema, 11 millones de mexicanos se encuentran en esta lamentable situación. Todas estas personas carecen de lo mínimo necesario para satisfacer sus necesidades, generándoles no solo desventajas sino un alto nivel de frustración, lo que a su vez frena cualquier intención de compromiso e integración social.

Esto, por ende, trae consecuencias de desarrollo económico, ya que la
persona, debido a la falta de oportunidades o al desconocimiento de las
mismas, no siente un compromiso de participación. ¿Cómo esperamos que una persona que no tiene para comer, piense en prepararse académicamente? ¿O cómo explicamos que una persona que carece de oportunidades para estudiar, busque la forma de ser mejor empleado?

No quiero decir con esto que no existan programas destinados a solucionar estos problemas, más bien me refiero a que los programas vigentes hoy en día, deben estar concebidos desde una perspectiva integral, que busquen complementarse y llegar, no a todas las regiones, sino a aquellas que los necesitan imperantemente.

Para CONOCER (Consejo Nacional para la Normalización y Certificación de Competencias Laborales) esto es ahora una realidad traducida en necesidad.

En los últimos meses se ha trabajado fuerte para articular programas
que vinculen todos y cada uno de los sectores involucrados en las actividades productivas del país, desde las instituciones educativas formales, pasando por aquellos grupos destinados a actividades sociales, como organizaciones de la sociedad civil, hasta llegar a cámaras de industria, confederaciones patronales o gremiales y sectores productivos y de gobierno. Creo que la relación entre cada uno de estos participantes del desarrollo económico debe ser estrecha y dar una sinergia que propicie el acotamiento de las brechas de desigualdad.

Las necesidades de nuestra gente, debe ser la referencia principal para
el actuar de todas las acciones de política social. El Estado debe generar condiciones de un piso mínimo de justicia social, no es altruismo ni generosidad, es elemental justicia en donde el Estado ha fallado para generar condiciones de equidad.

Para generar movilidad social lo haremos si, y solo si, se incorpora el factor productivo como un componente más de esta política social donde la educación y la formación para el trabajo, con la debida oferta de empleo digno, haga al individuo escalar en sus condiciones de calidad de vida.

* El autor es Contador Público con Maestría en Economía y Doctorado en Ciencias Políticas. Ha sido Secretario de Educación de Nuevo León y actualmente es Director General del CONOCER.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.