Monterrey

Mexicanos: ¡Uníos!

Opinión. Pero desafortunadamente estamos “nomas milando”, no como el dicho porque en China hasta han ejecutado a funcionarios corruptos.
WIKI-LÍTICO

MIGUEL MORENO TRIPP
​morenotrip@gmail.com.mx
23 noviembre 2016 10:4 Última actualización 23 noviembre 2016 10:6
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Ese era el grito de lucha de lo que en su momento fue la “clase proletaria” en los lejanos tiempos de Marx y su lucha de clases. Hoy, más de un siglo después, esa frase vuelve a ser útil -no en el sentido que él le daba- porque tenemos que hacer frente a una nueva realidad.

Es una realidad que nos cayó como balde de agua helada, porque al
menos yo -y considero que muchos piensan igual- hasta primos nos hacíamos, pero resulta que no somos monedita de oro y más bien aparentemente generamos, sin darnos cuenta y sin ninguna mala intención, una animadversión hacia nosotros que estaba guardada bajo lo políticamente correcto y que salió -o la sacó- el ahora Presidente electo del otro lado de lo que pronto será el gran muro.

Podemos lamentarnos y echar la culpa a cuanta situación, persona o
forma de pensar se nos ocurra. Pero seamos sinceros y pensemos, si es que así es, en si algo nos toca. 

Por años sabíamos del éxodo de mexicanos que se iban al otro lado jugándosela a que grupos criminales los extorsionaran y abandonarán a su suerte en medio del desierto. Piense en las alternativas: me quedo
aquí -dondequiera que sea- a morir lentamente o me la juego y en el peor de los casos todo acaba relativamente rápido en el desierto. Pero si tengo suerte podré alcanzar el nirvana o lo que es lo mismo, el sueño americano.

¿Hicimos lo necesario para crear suficientes fuentes de trabajo? Evidentemente no. De tener oportunidades adecuadas en México, no se
hubieran ido nuestros connacionales. O al menos no buscando trabajo, sino solo de vacaciones.

Ahora, deportarán a “entre 2 y 3 millones. ¿Serviría un mea-culpa?
Sería insuficiente y tardío. No vale la pena. Tenemos que ver para adelante y reaccionar. Desgraciadamente así nos la pasamos, reaccionando. Pero peor es nada.

Un punto de muchos posibles. Piense en las fuentes de trabajo que se hubieran creado con todo el dinero que atracaron no uno ni dos, sino al
menos siete gobernadores (Sonora, a ver qué pasa; Chihuahua, apenas empieza; Coahuila, por dos; Nuevo León y no pasa nada; Tamaulipas o lo que es lo mismo, la tierra de nadie; Veracruz o ni en las fantasías más calenturientas de Ali Baba y los cuarenta ladrones hubieran llegado a tanto; Quintana Roo y sus piratas. ¿Cuántos más nos faltan?

¿Acabar con la corrupción hubiera hecho un México de oportunidades? Es una condición sine-qua-non: sin la cual no. Hay corrupción, implica que no hay desarrollo. Si no hubiera corrupción, no necesariamente habrá desarrollo, faltarían otras cosas. Pero desafortunadamente
estamos “nomas milando”, no como el dicho porque en China hasta
han ejecutado a funcionarios corruptos.

Por supuesto que nadie pide eso, pero es simplemente inaceptable la
impunidad rampante de la que gozan los Gobernadores y políticos en general, que son solapados por sus partidos políticos y que usan a “sus” cámaras de diputados y senadores. Y son suyas porque las tienen a su servicio. Ah, se me olvidaba, también me dicen que hay un poder judicial pero no estoy seguro. No he oído nada de ellos en relación a la corrupción. Quizá solo existe en el imaginario popular.

Tenemos que hacer frente común y antes de despotricar contra cualquier personaje ¿que vamos a hacer nosotros por y para nosotros mismos? No esperemos a que la suerte nos sonría.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.