Monterrey

Mexicanos al grito de guerra

OPINIÓN. Realmente nos hace falta un reality check. Tenemos que ajustar nuestras percepciones sobre nosotros mismos.
WIKI-LÍTICO

MIGUEL MORENO TRIPP
​morenotrip@gmail.com
19 septiembre 2016 10:37 Última actualización 19 septiembre 2016 10:45
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Aunque ya dejaron de ser tema de conversación por que con el tiempo
pasa lo de siempre, que el tiempo cumple con su misión de enterrador,
las olimpiadas, bueno en realidad una compañía de teléfonos, nos dejó como herencia un video compuesto por frases de diferentes himnos nacionales.

Esperanza, armonía, hermandad, son algunos de los conceptos que se
entrelazan atinadamente. El himno mexicano no formó parte de ese arreglo.

No hace falta explicar el por qué. ¿Será que realmente somos un pueblo belicoso? El imaginario popular nacional nos piensa como buena
onda, ATM, hermanos del alma, daría la vida por ti y otras expresiones
que dependen, más que del estado geográfico, del estado etílico.

¿De donde nos viene lo guerrero? Como se ha puesto de moda últimamente, ¿será la culpa del presidente en turno? En realidad eso de echarle la culpa al presidente de todo lo que pasa y deja de pasar, no es cosa nueva.

Acuérdese de que en otros tiempos llegaba a tanto la histeria popular que se decía que cuando el expresidente Salinas regresaba a México desde su autoimpuesto exilio, temblaba.

¿Ó será que desafortunadamente la criminalidad es parte del kit del México contemporáneo? ¿Un perverso combo que no se puede adquirir por separado?.

Baste una mirada a los medios de comunicación y notará que es difícil
llevar la cuenta de tanto acto criminal.

Las cifras se acumulan y no paran. No se ha puesto a pensar ¿cuántas gentes se dedican al crimen organizado?.

En el sexenio pasado estaban los políticamente llamados muertos de
Calderón. Resulta que en este sexenio ya van otro tanto número de
muertos. Algunos son víctimas ciertamente, pero parece más bien que
hay una sobreoferta de criminales.

Pero no solo es el crimen organizado ni los delitos de alto impacto.

También están los delitos del fuero común que abundan. Todavía no acabamos, en México aún hay más.

Las redes sociales dan cuenta de como el supuesto ciudadano de a pie
se torna en una bestia (con perdón de las de cuatro patas). Bueno, mas bien se tornan en brutos (bruto: dícese de quien comete brutalidades) porque, ¿cómo califica a los entes que propinaron una brutal golpiza a una pobre persona cuya único pecado era ser aficionado a los Tigres en el estadio de los Monarcas en Morelia, Michoacán?.

Vimos a otro pedazo de… eso, que golpea a un anciano porque no le abre la puerta a tiempo. Uno más también contra otro anciano por un lugar de estacionamiento.

No se acaban los ejemplos.

Realmente nos hace falta un reality check. Tenemos que ajustar nuestras percepciones sobre nosotros mismos.

Reconocer que hay un problema es el primer paso. En este mes patrio, hagamos patria, nada de matar a ningún chilango, mejor civilicémonos.
No vaya a ser que en unos años, en un futuro día de la independencia, seamos nosotros los que aparezcamos en un video dando un grito, pero de dolor.


* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su
Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.