Monterrey

Memorias rápidas de un recorrido por México y Estados Unidos

OPINIÓN. En México después de un siglo siguen vigentes “las decenas trágicas” y el olvido de nuestra gente que estos candidatos norteamericanos prometen “escarmentar”.
DESDE
TEXAS….

JAVIER
AMIEVA
14 marzo 2016 10:0 Última actualización 14 marzo 2016 10:23
Donald Trump

Una perspectiva del evento del precandidato republicano, Donald Trump. En el Madison City School Stadium en Madison, Alabama. (Reuters)

Cuando creíamos que la violencia ejercida por grupos criminales que escaló desde hace casi una década en México y que ha sido señalada por haber dejado más de 30 mil muertos o desaparecidos, pensábamos que la situación no podría ser peor y que nuestro país había “tocado fondo”. Es más de acuerdo con “las agendas” de otros países que habían sufrido los mismos infortunios como el caso de Colombia, nos indicaba que a partir de cierto punto las cosas mejorarían, pero no ha sido así; las condiciones nacionales, regionales y hasta las internacionales indican hoy que falta mucho por recorrer y que México seguirá siendo golpeado por la violencia, el desdén y la avaricia de propios y extraños.

Cuál es la condición de nuestro país actualmente y como afectará la política de Estados Unidos (EU), fue el propósito de un viaje realizado en forma idéntica después de un año. Permítame amigo lector compartirle algunos antecedentes y observaciones de este viaje.

El recorrido fue el mismo que en 2015, desde la Ciudad de México a Texas, de Texas luego a Washington y de ahí a Monterrey, donde se puede sentir otra vez no solo los cambios meteorológicos sino los de los climas políticos y sociales que afectan a estos dos países. En forma directa me entrevisté con altos políticos incluyendo secretarios de estado, legisladores de ambos países y conversé con ciudadanos comunes como usted y como yo para poder compartirle una opinión estimado lector.

Después de actuar como analista político local para canales televisivos pr 16 años y de haber presenciado el hecho histórico del triunfo de Obama, hoy presencio el hecho histórico del derrumbamiento y los primeros signos del desmoronamiento del partido Republicano de los Estados Unidos.

Si, el cambio del discurso fundamentalista, conservativo, anti-evolucionista y las más de las veces retrograda de esta corriente política se ha visto golpeada en sus cimientos por la violencia del cinismo cuyo producto se llama Trump, y que es apoyado en forma inusitada por la que pudiéramos llamar la generación de los “shameless” norteamericanos que se distinguen por el uso de drogas, las conductas sexuales escandalosas, la consecución y el escalar en beneficios capitalistas sin importar los principios éticos y desconociendo las reglas morales, agregando la mentira, la desfachatez y el beneficio personal que destruyen la institucionalidad y la historia de la Unión Americana.
Y, amigo lector, aunque acepto opiniones en contrario, sé que no hay retroceso en ello, el daño está hecho.

Algo similar vivimos en México cuando López Obrador, decidió introducir los mismos elementos y de la misma forma que los políticos estadounidenses no pudieron combatir los sofismas y conductas atípicas y ese fue el inicio de la desbandada, de la ruptura de los principios éticos, el final del civismo y la nueva etapa de la violencia interna mediante el despojo y la procacidad; la época de “las pacas de dinero y hasta las ligas”, de los bloqueos urbanos, del terrorismo ciudadano y así el “evolucionar” hasta los políticos independientes que se valen de utilizar la empatía que les genera la desesperación de la pobreza y la falta de futuro que hemos heredado los mexicanos.

Hoy México aún no puede vislumbrar un mejor panorama que hace tres lustros, los políticos siguen mintiendo y criminales – de conducta, de facto y de ficha signaletica - ocupan el sitio otrora reservado para líderes y próceres, en un panorama binacional, de ganar las elecciones en EU el partido republicano, los mexicanos se verán cada vez más restringidos por las nuevas reglas migratorias, comerciales y hasta raciales que los candidatos en EU prometen. Y en México después de un siglo siguen vigentes “las decenas trágicas” y el olvido de nuestra gente que estos candidatos norteamericanos prometen “escarmentar”.

Para finalizar las conclusiones de este recorrido por los dos países, permítame apuntar al Norte de México, que no es la excepción sino más bien –regresando después de un año, una decepción-. En la Sultana del Norte he visto que cabalgan hoy caricaturas de émulos de Zapata, que como en la estatua de la capital, “aún tiene hoy las botas puestas y el caballo ensillado”, pero nuestro país sigue igual ¡Pobre México!

Ojalá me equivoque ¿no cree Usted estimado lector?

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-EstadosUnidos.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.