Monterrey

Medidas desesperadas en tiempos desesperados

OPINIÓN. Haciendo un análisis estadístico, para que el tipo de cambio pudiera bajarse de 17 pesos por dólar, el precio del petróleo tendría que ubicarse por arriba de 37 dólares por barril.
ENTORNO
MACRO-
ECONÓMICO

GABRIELA 
SILLER
18 febrero 2016 10:2 Última actualización 18 febrero 2016 10:10
Gabriela Siller

Gabriela Siller

El día de ayer la Secretaria de Hacienda y Crédito Público anunció un recorte al gasto público correspondiente al 0.7 por ciento con respecto al PIB. La medida ya se esperaba debido a que PEMEX solicitó ayuda financiera al gobierno y además, con la subida en el tipo de cambio el servicio de la deuda en dólares representa un mayor monto en pesos.

A pesar de que el gobierno realizó antier una emisión de deuda, es probable que vuelva a emitir deuda en divisa extranjera este año para hacer frente a sus obligaciones, sin que esto represente un riesgo para la economía mexicana, ya que la deuda externa representa sólo el 18 por ciento del PIB que está dentro de los niveles aceptados para un país como México.

Al mismo tiempo que se anunció el recorte en el gasto, el Banco de México anunció un incremento de 50 puntos base en su tasa de referencia, lo cual tomó por sorpresa al mercado. Además, la Comisión de Cambios eliminó las subastas diarias de dólares e intervino a través del Banco de México directamente en el mercado cambiario.

Estas medidas parecen desesperadamente mitigar la volatilidad cambiaria que se encuentra en niveles parecidos a los del 2008 cuando iniciaba la crisis financiera de Estados Unidos, mostrando un diferencial promedio diario de oscilación de 37 centavos por dólar.

El recorte del gasto público en teoría subiría el tipo de cambio, debido a que de hecho recorta automáticamente la expectativa del PIB. Sin embargo, el alza en la tasa de referencia y la intervención directa en el mercado cambiario por parte de Banco de México tuvieron un mayor efecto en el tipo de cambio, que se ubicó debajo de 18 pesos por dólar, nivel no visto desde el 15 de enero. La media tomada por el Banco de México favorece la estabilidad de los precios, ya que con el incremento en el tipo de cambio y la alta volatilidad las empresas importadoras se estaban viendo forzadas a subir sus precios. Sin embargo, el tipo de cambio se espera siga sufriendo presiones al alza durante el 2016, ya que los movimientos han estado determinados por noticias del exterior, particularmente de la economía China que se espera siga mostrando una desaceleración, y por el precio del petróleo, en donde el acuerdo de congelar la producción de crudo por parte de Rusia, Arabia Saudita, Irán, Iraq, Venezuela y Qatar sólo detiene la expectativa de que podría seguir bajando significativamente el precio del petróleo, pero no asegura alzas en éste.

Haciendo un análisis estadístico, para que el tipo de cambio pudiera bajarse de 17 pesos por dólar, el precio del petróleo tendría que ubicarse por arriba de 37 dólares por barril. Por otro lado, para que el incremento en deuda pudiera llegar a representar un riesgo para la economía mexicana tendría que subirse a una proporción del 30 por ciento del PIB, lo cual conllevaría a señalamientos por parte del Fondo Monetario Internacional y a salidas de capitales. Pero este es el escenario menos probable.

Es importante mencionar que es probable que el Banco de México vuelva a incrementar su tasa de referencia este año en dos ocasiones: en marzo, cuando tiene programado el siguiente anuncio de política monetaria (si acaso sigue la volatilidad) y en septiembre, si la Fed sube su tasa de referencia. Con el incremento en la tasa de referencia se presionarán al alza las demás tasas de la economía, lo cual provocará un mayor gasto financiero tanto para el gobierno como para las empresas que tienen crédito a tasa variable, lo cual también desincentivará a la inversión en maquinaria y equipo (por el mayor costo de los créditos).

* Economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.