Monterrey

Malnutrición: el costo económico en América Latina

OPINIÓN. De acuerdo a la FAO, el PIB, en cada país se reduce cada año como resultado de la pérdida de la productividad causada por esta doble carga. Las pérdidas se estiman en 500 millones de dólares en Chile, 43 mil 300 millones en Ecuador y 28 mil 800 millones de dólares en México.
OPINIÓN ACADÉMICA TECNOLÓGICO DE MONTERREY
Alicia Fernanda Galindo Manrique
07 agosto 2017 9:15 Última actualización 07 agosto 2017 9:15
Alicia Galindo, profesora del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey

Alicia Galindo, profesora del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey.

Hoy en día el aumento de productos orgánicos, aplicaciones tecnológicas que miden calorías y ejercicio, tendencias en restaurantes y redes sociales que fomentan el uso de los mismos ha ido en aumento, y su fama se ha incrementado en los últimos años. Sabemos que la buena salud es una combinación balanceada de alimentación nutritiva y ejercicio que nos permite mejorar nuestro estado anímico, tener más energía y vitalidad. Sin embargo, un factor social que está influyendo en las economías latinoamericanas, es la malnutrición, que abarca la desnutrición y la obesidad.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, casi el 30 por ciento de la población mundial sufre de alguna forma de malnutrición. Quienes no tienen acceso a nutrientes fundamentales no pueden llevar una vida sana y activa. El resultado son efectos devastadores incluyendo pérdidas de potencial humano y desarrollo social. El otro lado de la moneda son quienes sufren enfermedades debido a una alimentación excesiva.

La obesidad tradicionalmente se ha asociado con culturas de abundancia, pero está aumentando en los países en desarrollo. En un estudio realizado por la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se establece que por primera vez en la historia, el número de personas con sobrepeso comienza a equipararse con el número de personas mal nutridas en todo el mundo.

En América Latina 360 millones de personas tienen sobrepeso y obesidad. De acuerdo a la ONU en 2017, México ocupa el primer lugar con el 32.8 por ciento de la población. Venezuela con 30.8 por ciento, Argentina con 29.4 por ciento, Chile con 29.1 por ciento y Uruguay con 23.5 por ciento.

De acuerdo a la FAO, el PIB, en cada país se reduce cada año como resultado de la pérdida de la productividad causada por esta doble carga. Las pérdidas se estiman en 500 millones de dólares en Chile, 43 mil 300 millones en Ecuador y 28 mil 800 millones de dólares en México.

La malnutrición no se limita a la población pobre ni la hipernutrición es un lujo de los ricos. La nutrición deficiente atraviesa las clases sociales evitando el tener una vida sana. De acuerdo a la FAO, la ingesta elevada de energía, los hábitos alimenticios deficientes y los trastornos del metabolismo así como la obesidad y la hipertensión, se estarán convirtiendo en una carga socioeconómica para los países en desarrollo para los próximos 15 o 20 años. Esta carga se traduce en mayores requerimientos para la población como servicios médicos, programas sociales, servicios de educación, agua y saneamiento, acceso a alimentos saludables, programas agrícolas, entre otros.

En el estudio llamado: “El costo de la doble carga de la malnutrición” a cargo del Programa Mundial de Alimentos y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, se remarcan las implicaciones para los países latinos y el panorama es realmente aterrador.

Según el estudio la desnutrición está disminuyendo, sin embargo, se espera que la sobrealimentación se convierta en la mayor carga social y económica de la región. Del 2014 al 2078, el sobrepeso y la obesidad proyectan un costo estimado de mil millones de dólares en Chile, tres mil millones de dólares en Ecuador y 13 mil millones de dólares en México por año. Algo que llama la atención en este mismo estudio, es el análisis dentro de la población en donde el aumento de la obesidad se ha disparado en las mujeres, ya que en más de 20 países de América Latina y el Caribe, la tasa es 10 por ciento mayor que la de los hombres.

Uno de los factores que explica el alza de la obesidad y sobrepeso ha sido el cambio en los patrones alimenticios. El acceso restringido a alimentos como verduras y frutas es factor determinante, mientras que los ricos en grasas y azúcares son de fácil acceso.

¿Qué se está haciendo para erradicar la malnutrición? La ONU estableció el Decenio de Acción sobre la Nutrición que tiene un alcance de 2016 a 2025 con el objetivo de eliminar todas las formas de malnutrición. Los gobiernos juegan un papel indispensable en este reto.

Las líneas de acción tienen su fundamento en la educación alimentaria a la población a través de información al consumidor, aumentando la oferta de alimentos nutritivos y fomentando la actividad física en escuelas y comunidades. No todo queda por parte del gobierno, la conciencia que fomentemos en nuestros hogares sobre las buenas prácticas de alimentación seguidos por el ejemplo, es de vital importancia para conservar la salud, que sin duda es uno de los activos fundamentales en los seres humanos.

La autora es profesora del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey. Su correo electrónico es alicia.galindo@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.