Monterrey

Mal de muchos

OPINIÓN. Las carreteras de México, salvo algunos tramos, están para llorar. Lloramos por los gastos de reparación de llantas y componentes de la suspensión. Pensemos en lo que las malas carreteras le hacen al transporte de pasajeros y de carga; esto es, pensemos en la competitividad nacional.
MIGUEL MORENO TRIPP / Wiki-Lítico
11 enero 2016 13:14 Última actualización 11 enero 2016 13:18
Etiquetas

Hemos comentado sobre la herencia que nos dejo la ambición de la ex alcaldesa de Monterrey, pendiente de su carrera política pero no tanto de sus obligaciones. Las calles como en zona de guerra, supongo que no como en Puerto Rico o Miami.

Las carreteras de México, salvo algunos tramos, están para llorar. Lloramos por los gastos de reparación de llantas y componentes de la suspensión. Pensemos en lo que las malas carreteras le hacen al transporte de pasajeros y de carga; esto es, pensemos en la competitividad nacional.

De acuerdo a la carpeta de indicadores de la SCT, vemos que hay aproximadamente 9 mil 457 kilómetros de carreteras, libramientos y puentes federales de cuota. En perspectiva: la distancia del aeropuerto de Tijuana al de Cancún, por carretera, es de 4 mil 369 kilómetros. La distancia entre Mérida y Tijuana, un poco menos, es la misma que de Barcelona a Moscú.

También está las red de carretas estatales sumando 93 mil 521 kilómetros a cargo de los gobiernos estatales. ¿Hace falta decir algo más en relación al pobre mantenimiento? Adicionalmente, hay caminos rurales sumando 175 mil 775 kilómetros más 69 mil 808 kilómetros de brechas. En total, 389 mil 345 kilómetros. ¿Cómo vigilar todo esto? Hacia fin de año un retén militar no tan alejado de Monterrey retrasó el tráfico por un par de horas, sin que se revisara al momento de pasar frente a los soldados. Es necesario vigilar, pero eficientemente.

Una de las principales puntos de entrada de mercancía a Estados Unidos es Nuevo Laredo, con una distancia con la Cd. de México de mil 142 kilómetros por poner un punto de partida. Las exportaciones mexicanas sumaron cerca de 400 mil millones de dólares en el 2014. A noviembre de 2015 ya van casi 350 mil millones de dólares. Son más de mil millones de dólares, al día, un día sí y otro también, incluyendo sábados, domingos, días festivos y el recién terminado puente Guadalupe-Reyes.

Estados Unidos, nuestro cliente número uno, compra un 85 por ciento aproximadamente de las exportaciones. Incluye petróleo y servicios pero aún así: ¿Necesitamos o no un sistema carretero que conecte al país permitiendo el flujo de mercancías y personas en condiciones seguras, óptimas y expeditas? El tema de las carreteras en buen estado es estratégico para el desarrollo del país.

Hablando de Estados Unidos: comenzaron a desarrollar su sistema carretero federal tiempo atrás pero en junio de 1956, Dwight D.

Eisenhower firmó el “Acta de apoyo para carreteras federales” dando inicio al que se ha considerado como el más grande proyecto de obra pública de la historia. En esencia, “cuadricularon” al país con el equivalente a aproximadamente 65 mil 600 kilómetros de carreteras federales con una clara lógica en su numeración. Ahora, tienen el equivalente a 4 millones 600 mil kilómetros de carreteras.

Para muestra un botón de la vocación comercial del sistema carretero de Estados Unidos. No solo hay facilidad de ingreso y egreso a los carriles principales, hay calidad en la carpeta, la señalética y demás. Prácticamente no hay letreros de “curva peligrosa” porque… hacen las curvas para que no sean peligrosas. Un detalle nimio aparentemente: las salidas marcadas con “FM” y un número significan Farm to Market: de la granja al mercado, facilitando el comercio al reducir los costos logísticos.

Mal de muchas calles y caminos en mal estado; no es aceptable que sea consuelo de tontos. Contar con una red carreteras federales, estatales, caminos y calles en óptimo estado no es una petición frívola, es una necesidad estratégica para el desarrollo del país.

*El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Em- presas, en el IPADE. Se desempeñó como Director Gen- eral de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Howath para proporcio- nar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.