Monterrey

Los zombis

Opinión. La gente ya no usa su radar de buen criterio para distinguir entre la ficción manipuladora y la realidad.
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MIGUEL MORENO TRIPP
​morenotrip@gmail.com.mx
23 enero 2017 10:48 Última actualización 23 enero 2017 10:50
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Un zombi es un muerto viviente. Lo sé, es una contradicción pero a la
gente no le importa. De hecho, hasta cursos universitarios se han impartido sobre el tema. Supongo que no serían de a gratis, sino que serían con pago de por medio y alguien los habrá cursado. No se ría.

Eso no pasaría de ser un dato anecdótico y hasta divertido para quien le guste ese género de ficción.

Sin embargo, hay gente que se comporta como tal. Tienen muerto el sentido de la realidad y se dejan llevar por cuanta tontera escuchan.

Desafortunadamente la tragedia que vivimos en Monterrey y de las
que sólo leíamos que sucedían en Estados Unidos nos tocó a la puerta. Y eso minimizó hasta llegar al olvido a las manipuladas protestas en contra del gasolinazo.

A nadie nos gusta pagar más, eso es evidente, pero ¿qué tenían que ver el gasolinazo con las tiendas saqueadas? ¿cuál es el argumento por la que el incremento en el precio de la gasolina justifica robarse una pantalla enorme, electrodomésticos, etc.? No lo hay. Se manipuló a la gente y muchos acabaron en la cárcel. No solo eso, se manipuló a la gente con recursos pagados por ellos mismos, simplemente no se vale.

Ese tema tenía un trasfondo político, apestaba, tenía un tufo a “te
defenderé del gasolinazo para que votes por mi (cerrando como anuncio: “come frutas y verduras”). No es una suposición: hubo
confesión de quien contrataron para incitar y crear caos. Pero ¿cómo es posible que la tragedia que vivimos también fuera aprovechada con no se que fin? Que si pertenecía a algún grupo, que si iba a haber más ataques, solo chismes en las redes sociales. 

La gente ya no usa su radar de buen criterio para distinguir entre la
ficción manipuladora y la realidad. Lo dicho, nos comportamos como
zombis y vamos sobre el que está vivo, el que se a cuenta. Y lo crucificamos. Que atinado resulta eso de que “por tener una cuenta en Instagram, crees que eres el mejor fotógrafo; por opinar en Twitter, crees que eres sabio y por tener cientos de contactos en Facebook, crees que todos son tus amigos. El despertar será amargo”.

Sí necesitamos de fotógrafos profesionales, de analistas y periodistas
bien informados y sí necesitamos de amigos en vivo y a todo color.

¿Qué hacer? ¿Cómo “regresar del mundo de los muertos”? No lo sé,
pero lo que sí se es que de seguir así nos pondremos, nosotros,
nuestros hijos y sus hijos a merced de intereses personales.

No lo podemos permitir so pena de que alguien de adentro o de afuera
del país nos esté pastoreando según sus designios. Al rato vamos a saber –espero que no a toro pasado- que lo que escuchamos sobre algún candidato o candidata, una vez ganada la elección, eran mentiras pagadas por algún partido político. Hay que tener criterio y usarlo. Ese no ha subido de precio con el gasolinazo.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su
Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.​

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.