Monterrey

Los Pre-Criterios de Política Económica para 2018

OPINIÓN. Al leer el documento, lleno de halagos y de triunfalismo en todos y cada uno de los diferentes aspectos de la vida económica del país, uno esperaría que las estimaciones para 2017  se revisaran a la alza, pero oh decepción, ya que se siguen reduciendo aún más las expectativas de crecimiento económico.
COMENTARIO ECONÓMICO
Marco A. Pérez Valtier
mperezv@perezgongora.com
04 abril 2017 23:27 Última actualización 05 abril 2017 9:0
Marco A. Pérez Valter, especialista en estudios económicos y de finanzas públicas.

Marco A. Pérez Valter, especialista en estudios económicos y de finanzas públicas.

En cumplimiento con lo dispuesto por el Artículo 42 Fracción I de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, el Ejecutivo Federal presentó el documento donde esboza sus estimaciones en materia económica y de finanzas públicas para el cierre de este año 2017, así como su primera proyección para el siguiente año, mejor conocido como los Pre-Criterios de Política Económica para 2018.

Al leer el documento, lleno de halagos y de triunfalismo en todos y cada uno de los diferentes aspectos de la vida económica del país, uno esperaría que las estimaciones para 2017 contenidas en el proyecto de presupuesto presentado al Congreso en septiembre del año pasado, se revisaran a la alza, pero oh decepción, todo lo contrario, ya que se siguen reduciendo aún más las expectativas de crecimiento económico, en una clara contradicción con el tono triunfalista del documento.

En efecto, si revisamos la proyección de crecimiento económico del país, que en septiembre del año pasado hicieron nuestras autoridades, y que plasmaron en el documento de Criterios Generales de Política Económica para 2017, el cual era de entre un 2 por ciento y un 3 por ciento real (2.5 por ciento en promedio) y que posteriormente se había reducido a un 2 por ciento, ahora, en esta nueva proyección, el crecimiento se reduce a un rango de entre 1.3 por ciento y un 2.3 por ciento, aclarando que para propósitos “puntuales” se considera un crecimiento de solo un 1.5 por ciento para este 2017, cuando el año pasado crecimos al 2.6 por ciento.

Si bien entendemos que el efecto “Trump” estuvo detrás del pesimismo que condujo a una menor expectativa de crecimiento económico para México, lo cierto es que sus primeras embestidas han sido efectivamente bloqueadas tanto por el Poder Judicial, en el caso migratorio, como por el Congreso, en el caso del Obama Care, lo que ha venido a “desinflar” en buena medida el posible impacto negativo de sus propuestas.

Por otro lado, las declaraciones del nuevo Secretario de Comercio, suavizando las intenciones de modificar drásticamente el Tratado de Libre Comercio, han incluso alentado la apreciación del Peso, la cual supera ya el 12 por ciento con relación a su paridad más alta alcanzada.

Con relación a la inflación, que originalmente se estimaba en un 3 por ciento para 2017, ahora se eleva a casi 5 por ciento, aunque este cambio si se encuentra muy bien ponderado a raíz del “gasolinazo” y no obstante la transferencia record de $321.7 miles de millones de pesos a las arcas del Gobierno Federal, provenientes del Remanente de Operación del Banco de México, los resultados financieros estimados no reflejan una consecuente mejoría, ya que el gasto presupuestario aumentará aún más.

Es decir, para 2017, las revisiones que se hacen a las variables económicas acusan un deterioro en materia de crecimiento económico, con una mayor inflación y con un más elevado costo del dinero, pero para el Gobierno las revisiones son a la alza, tanto en materia de gasto público, como de ingresos presupuestales, los cuales crecen aún más, incluso la recaudación tributaria, la cual sigue rompiendo records.

Afortunadamente, para 2018, nuestras autoridades esperan que la inflación retorne a los niveles del 3 por ciento y que la economía vuelva a crecer por arriba del 2 por ciento (2.3 por ciento), sin embargo, este mayor crecimiento estaría apuntalado por un alto crecimiento del sector exportador, de casi 5 por ciento real, lo que denota un anticipado optimismo con relación a la renegociación del Tratado.

Finalmente, por ser año electoral, se podría anticipar un mayor gasto público con propósitos electorales, lo que coadyuvaría a mejorar el consumo y a que la economía creciera un poco más, como tradicionalmente ocurre al final de cada sexenio.

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.