Monterrey

Los focos rojos ya se prendieron

OPINIÓN. El mecanismo de transmisión del incremento en los precios del productor al consumidor se verá reflejado en menos de seis meses, por lo que la inflación acumulada en 2017, podría llegar a ser de dos dígitos por primera vez en el sexenio.
Eduardo Carbajal| Tecnológico de Monterrey Opinión Académica
13 febrero 2017 10:14 Última actualización 13 febrero 2017 10:14
Dr. Eduardo Carbajal es economista y profesor de Finanzas y Economía de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey.

Dr. Eduardo Carbajal es economista y profesor de Finanzas y Economía de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey.

La semana pasada el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer la tasa de inflación del mes de enero, medida por el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). De forma acumulada, nos arroja una tasa interanual de enero de 2016 a enero de 2017 de 4.72 por ciento. Esta es la tasa de inflación más alta que hemos tenido en todo el presente sexenio. Pero si esta tasa parece elevada, INEGI también liberó la información del Índice Nacional de Precios al Productor (INPP), la cual es de 9.81 por ciento acumulada, de enero del año pasado a enero de este año. También es la tasa de inflación más alta que han enfrentado los productores, en este sexenio. Este dato, por sí sólo, preocupa a los especialistas y a los ciudadanos dado que nos enfrentamos un panorama para el presente año bastante incierto en términos económicos.

El mecanismo de transmisión del incremento en los precios del productor al consumidor se verá reflejado en menos de seis meses, por lo que la inflación acumulada en 2017, podría llegar a ser de dos dígitos por primera vez en el sexenio.

Si revisamos el indicador del crecimiento económico, vemos que el año 2016 fue el año con el menor crecimiento de los últimos tres años, al registrarse una tasa de crecimiento anual del Producto Interno Bruto real de 2.2 por ciento con respecto al año anterior. Esta desaceleración económica nos da claros indicios de que estamos entrando en la parte baja del ciclo económico que podría convertirse en recesión para finales de este año. Los focos rojos comienzan a encenderse aunque a los analistas económicos de las instituciones del sistema financiero y a los economistas del gobierno no les guste mucho la idea de admitirlo. Los pronósticos sobre el crecimiento de la economía mexicana en este año, muy pronto tendrán que comenzar a revisarse, pues el panorama se ve más difícil de lo que se pensaba al inicio del mismo.

Y las tasas de interés acaban de subir nuevamente. El Banco de México anunció el alza de la tasa de referencia en 50 puntos base, lo que sube la tasa anualizada a 6.25 por ciento. También, es la tasa más alta de lo que va del sexenio y es la quinta vez que sube desde 2015.

Podríamos pensar que esta medida adoptada por el Banco de México es para contrarrestar la presión del alza de precios y mitigar la espiral inflacionaria, pero también es un foco rojo dadas las condiciones que tenemos en el ámbito microeconómico: una tasa de interés más alta significará que en 2017 los créditos en general (al consumo, hipotecarios, personales, etc.) se encarecerán más de lo que lo hicieron el año pasado.

Y si juntamos todas las piezas, agregándole el factor Trump y su política de encarecer al interior de Estados Unidos las importaciones mexicanas, tenemos la receta perfecta para un año 2017 tremendamente difícil: presión inflacionaria, bajo crecimiento económico que podría presionar a la alza las tasas de desempleo, un tipo de cambio inestable que depende más de factores psicológicos que económicos, crédito caro y difícil, reducción de las exportaciones y disminución de la inversión extranjera directa.

Las posibilidades de que se apaguen estos focos rojos en el corto plazo son muy bajas y no nos queda más que volver a apretarnos el cinturón como siempre lo hemos hecho.

Los mexicanos somos unos sobrevivientes porque hemos estado viviendo en los periodos de menor crecimiento económico desde hace 17 años y aún seguimos vivos.

Nuestra capacidad de adaptarnos a las circunstancias dependerá de tomar las decisiones correctas a nivel microeconómico tales como no contratar créditos que no se necesiten, no usar la tarjeta de crédito como extensión de nuestros ingresos, comenzar un plan de ahorro privado de mediano y largo plazo y alejarnos del consumo de bienes y servicios superfluos.

Las condiciones para que 2017 sea uno de los peores años en materia económica están puestas, pero a nivel personal, debemos tratar de que no agraven nuestra endeble economía familiar, las malas decisiones de gasto. Hay que preocuparnos pero también hay que ocuparnos.

El Dr. Eduardo Carbajal es economista y profesor de Finanzas y Economía de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey. Su correo electrónico es: edcarbaj@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.