Los escenarios del TLCAN
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Monterrey

Los escenarios del TLCAN

OPINIÓN. México no tiene un acuerdo bilateral ni con Estados Unidos ni con Canadá, por lo que tras la salida del TLCAN tendría que realizar acuerdos bilaterales con estos países. Por el contrario, si Estados Unidos decidiera salir del TLCAN, México continuaría en el tratado con Canadá.

ENTORNO MACRO-ECONÓMICOGabriela Sillergsiller@bancobase.com
19/10/2017

El martes terminó la cuarta ronda de renegociación del TLCAN, generando mucha incertidumbre sobre el futuro comercial de México, Estados Unidos y Canadá. Ante esto, existen tres escenarios:

Se ha especulado que el TLCAN podría terminar. La Cámara de Comercio de Estados Unidos ha dicho que si Trump saca a Estados Unidos del TLCAN, llevarán el tema a la Suprema Corte. Además, si a Trump le preocupa su base de votantes, tratará de que el TLCAN siga, ya que México es el tercer mayor importador de maíz y los estados que comprenden el cinturón de maíz son en su mayoría republicanos.

Asimismo, las importaciones de petróleo que hace México desde Estados Unidos se han incrementado considerablemente y los estados petroleros del sur también son considerados republicanos. Dado lo anterior, es poco probable que Estados Unidos quiera salir del TLCAN. Más bien, puede estar empujando a México a que decida salirse del tratado.

Vale la pena mencionar que México no tiene un acuerdo bilateral ni con Estados Unidos ni con Canadá, por lo que tras la salida del TLCAN tendría que realizar acuerdos bilaterales con estos países. Por el contrario, si Estados Unidos decidiera salir del TLCAN, México continuaría en el tratado con Canadá, a quien se dirigen el 5 por ciento de las exportaciones totales.

La terminación del TLCAN provocaría depreciaciones del peso probablemente hacia niveles de 21 pesos por dólar y desplomes de la inversión extranjera directa, ya que de Estados Unidos proviene la mayor parte de ésta, particularmente de la industria manufacturera. Con el incremento del tipo de cambio subiría también la inflación y con esto la tasa de interés también se incrementaría. Por otro lado, bajo este escenario se regresaría a las reglas de la OMC en donde se imponen aranceles, siendo uno de los más relevantes el de la industria automotriz, que es aproximadamente 8 por ciento.

El tipo de cambio se ajustaría en el corto plazo, compensando por el arancel, por lo que las exportaciones no se verían afectadas en teoría en el corto plazo, pero en el largo plazo disminuirían.

Segundo. Durante la cuarta ronda, Estados Unidos ha hecho dos demandas que son inaceptables para México. La primera es la cláusula de expiración, que obligaría la revisión del TLCAN cada 5 años, lo cual de implementarse ocasionaría un desplome de la inversión extranjera directa (IED) en México, ya que un plazo de 5 años es demasiado corto para quien quiere instalar una nueva planta. Por otro lado, Estados Unidos propone una modificación a las reglas de origen para el sector automotriz, agregando un requisito específico de 50 por ciento de contenido estadounidense. Lo anterior ocasionaría una restricción a las exportaciones de México hacia Estados Unidos, que llevaría a un menor crecimiento económico y al incremento en la probabilidad de una recesión en México. Comparado contra el escenario de culminación del TLCAN, el escenario de una mala renegociación es peor. México puede responder ante las demandas de Estados Unidos, con cláusulas igual de intransigentes, alargando el proceso de renegociación hasta que alguna de las partes ceda. También existen “antídotos” que el gobierno de México podría tomar ante una renegociación desfavorable, pero las finanzas públicas podrían verse afectadas negativamente.

Finalmente, está el escenario del aplazamiento de la renegociación. El proceso de renegociación puede llegar a empalmarse con el proceso electoral de México, por lo que temporalmente podría aplazarse hasta después de las elecciones federales de México en julio y de las elecciones de medio término en Estados Unidos a inicios de noviembre.

El aplazamiento generaría incertidumbre que se traduciría en volatilidad del tipo de cambio, el cual seguiría cotizando (al menos) en 18.50 pesos por dólar durante 2018. Sin embargo, México seguiría contando con los beneficios del TLCAN, siempre y cuando Estados Unidos no imponga “medidas de emergencia” denotadas por altos aranceles.

La autora es Economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.